sábado, 23 de junio de 2018

Escapada 3 días en furgo por las Tierras del Ebro, Delta y Parc Natural dels Ports


Con la idea en mente de que es probable que pronto cambiemos de residencia por motivos laborales, desde hace unos meses tratamos de visitar lugares de esta zona del Nordeste peninsular que despiertan nuestro interés y nos quedan aún por conocer.

Yo tenía ganas de ir al Delta del Ebro y José, más de montaña, a la zona de los puertos de Tortosa-Beceite, por lo que aprovechando unos días libres decidimos acercarnos a la zona con la furgo y combinar ambos.




El primer día pusimos rumbo al Delta y llegamos allí pasado el mediodía, con la idea de probar uno de sus elementos estrella: el arroz.


Escogimos el Restaurant l'Estany "Casa de Fusta", ya que habíamos leído en Internet buenos comentarios y estaba justo en la zona donde habíamos pensado pasar la noche. Aunque tuvimos que esperar un poco porque al ser domingo había bastante gente, la espera mereció la pena. Tomamos ensalada para compartir y arroz seixat del estany, con calamares y cangrejos, muy rico. Todo con bebida y postre nos costó unos 45 €.


Además este es un centro de servicios turísticos (La Cuixota) donde podemos encontrar todo tipo de actividades: alquiler de barcas, bicicletas, piraguas, prismáticos para avistamiento de aves, pesca, paseos en carro, mini zoo... Disponen también de un amplio aparcamiento con área de autocaravanas gratuito (se paga sólo por usar vaciado de aguas), por lo que fue el sitio que escogimos para pasar la noche con la furgo. Junto al restaurante hay un mirador con vistas a la laguna de la Encanyissada y está la Casa de Fusta, centro de visitantes del Parque y museo ornitológico situado en un gran edificio de madera de 1926. Por desgracia cuando llegamos estaba cerrado ya que los festivos sólo abren por la mañana.



Tras la comida nos fuimos a explorar un poco la zona con el coche. De camino a la Banya pasamos por el mirador Pont del Través y la pequeña población de Poblenou del Delta.


domingo, 10 de junio de 2018

Día 11 Viaje Alaska (08/09): Kenai y Vuelo en busca de osos a Crescent Lake (Lake Clark NP)


Este día tocaba madrugar. Nos levantamos a las 7:00 para estar a primera hora en Talon Air y preguntar si tenían sitio para volar a ver osos y si eso comparar las condiciones antes de confirmar en Alaska West Air, con los que habíamos hablado por teléfono el día anterior.



Por desgracia estaba completo todo el fin de semana. La única opción que tenían disponible era el Flightseeing, para lo que había que alquilar la avioneta completa por más de 3000 $, inaccesible para nosotros 2 solos, por lo que pusimos rumbo a Alaska West Air, cerca de Nikiski. Aunque habíamos quedado en llamar sobre las 9:00 para confirmar, preferimos ir hasta allí para verlo y hablar con ellos antes de contratarlo, ya que era mucho dinero y queríamos estar seguros de que era lo que buscábamos.

Para llegar a la oficina hay que coger un desvío señalizado a mano derecha antes de llegar a Nikiski y recorrer durante un par de millas una pista de gravilla en no muy buen estado a través del bosque. La oficina está junto al Salamatof Lake, ya que en general estas actividades se hacen en hidroaviones que salen y llegan a lagos. Aunque al principio parecía haber dudas sobre lo que nos habían ofrecido, tras consultar con la persona con la que habíamos hablado por teléfono el día anterior todo queda arreglado. Nos recuerdan que debemos estar allí a las 12:30, media hora antes de la salida y entonces efectuaremos el pago de 450 $ (+ 8$ de tasas) por persona por 3 horas con los osos en Crescent Lake, a las afueras del Lake Clark National Park.

Para hacer tiempo hasta esa hora recorremos la carretera de Nikiski hacia el norte hasta donde acaba el asfalto, junto al Captain Cook State recreation area, y buscamos algún claro desde donde ver los volcanes nevados del otro lado de la ensenada. En realidad esta zona no tiene mucho interés, las vistas hacia el mar están bastante tapadas por árboles y el resto es área industrial de fábricas relacionadas con el petróleo.



domingo, 27 de mayo de 2018

Día 10 Viaje Alaska (07/09): Exit Glacier, Sterling Highway y Skilak Wildlife Recreation Area


El día en Seward amaneció como terminó el anterior, el cielo completamente cubierto, lloviendo a ratos y lo cierto es que parecía que allí no hacía sol nunca. El resto de días que nos quedaban de viaje estuvimos mirando cómo estaba el tiempo por allí y prácticamente todos estuvo lloviendo. No en vano la precipitación media anual en Seward supera los 1800 L/m2 (casi el doble que en Santander) y al menos a nosotros nos tocó una semana que daba pruebas de ello.

Por este motivo, porque era bastante dinero y porque ya habíamos realizado la salida en barco desde Valdez y no estábamos seguros de que nos fuera a aportar cosas diferentes descartamos hacer el crucero por los Kenai Fjords. Probablemente con buen tiempo nos hubiésemos animado pero viendo el día que hacía preferimos invertir los alrededor de 160$ por persona que costaba en alguna otra actividad y seguir avanzando recorriendo la Sterling Highway.



Tras una parada técnica en el Safeway de las afueras del pueblo nos dirigimos al Exit glacier, por una carretera de 8 millas que acaba en el Nature Center, abierto diariamente en verano. Además de disponer de información sobre el parque hay WC y tienda de recuerdos pero no wifi.


Por la carretera para llegar allí hay un mirador desde el que se ve el glaciar y además a medida que avanzamos vemos carteles con el año en que el hielo llegaba hasta cada uno de esos puntos. Es tremendo constatar el enorme retroceso que están sufriendo los glaciares en todo el mundo.

Esta zona es la única del Parque Nacional de Kenai Fjords accesible por carretera, el resto es todo por mar. Y desde el Centro de Visitantes hay varios trekking que nos permiten recorrer la zona.



Uno de los más sencillos es el conocido como "The Edge of the Glacier" que permite llegar relativamente cerca del hielo en 1,2 millas sin demasiado desnivel.





Es bastante sencillo, especialmente la primera parte que pasa por senderos accesibles entre bosque con acceso a varios miradores y, aunque el tiempo no acompañaba mucho, nos animamos a hacerlo.



Además lo bueno de la lluvia y el cielo cubierto es que las nubes bajas que se iban enganchando también le daban su encanto.