viernes, 12 de julio de 2019

Namibgrens mountain camp


Nuestro primer camping en Namibia fue totalmente improvisado, no sabíamos de su existencia ni llevábamos reserva (luego comprobaríamos que en la mayoría de zonas no es necesario). Nos tocó pasar allí la noche porque se nos hizo tarde y no pudimos llegar al que habíamos reservado para ese día (os lo contamos aquí).




El Namibgrens mountain camp se encuentra en el inicio de la subida al Spreetshoogte Pass y cuenta con 12 parcelas de camping que pueden albergar entre 2 y 30 personas cada una. Nosotros al llegar no vimos a nadie y pensamos que estábamos solos pero por la mañana sí que coincidimos con un par de coches más.





Cada parcela tiene WC y ducha así como una zona cubierta para comer y fregar.






La ducha y el WC (con lavabo y espejo) están integrados en el paisaje, rodeados por troncos junto a grandes rocas pero en muy buen estado y bastante nuevos, de los mejores que veríamos durante el viaje.



Pagamos 360 NAD (180 NAD/persona) y se puede hacer en efectivo o con tarjeta de crédito. También disponen de habitaciones en la Guest Farm y villas privadas, aunque el precio es sensiblemente superior en especial para estas últimas. Y organizan actividades como rutas por la zona o salidas en 4x4 e incluso bodas!


Junto al edificio de la recepción (donde viven los dueños, un matrimonio mayor alemán) hay una zona para tomar algo y una pequeña piscina en la roca, el entorno es muy agradable. El único inconveniente es que no tienen WIFI.




Siendo sinceros la primera impresión no fue muy buena: llegamos de noche y cansados y hay que recorrer un camino desde la recepción de unos 10 minutos a oscuras para llegar a las parcelas. Además no nos pareció ver ninguna valla y empezamos a oír ruidos y ver sombras por todas partes, cosas de las primeras noches...

Sin embargo al despertar a la mañana siguiente disfrutamos de un amanecer espectacular y nos dimos cuenta que estábamos en un paraje increíble, las instalaciones era muy buenas y nos dio pena no haberlo podido disfrutar más, desde luego lo recomendamos totalmente.



Aunque no teníamos mucho tiempo para quitarnos la espinita nos tomamos un buen desayuno muy agusto con la compañía de multitud de pajarillos de colores.





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