Nuestro último día en Lofoten amanecía de nuevo con un cielo azul raso, parecía que quería que nos despidiéramos con buen sabor de boca.
Este día teníamos previsto visitar el Centro de fauna ártica Polar park en el municipio de Bardu. Desde donde estábamos alojados había unos 150 km, lo que añadido a la visita al parque y la vuelta al aeropuerto nos llevaría prácticamente todo el día.
Como el día anterior habíamos llegado de noche al alojamiento, el motel Boazavazzi, no habíamos visto el espectacular entorno que lo rodeaba ni a nuestros adorables vecinos.
Como nos comentó el dueño cuando llegamos, su familia es de origen sami y tenían una ganadería de renos, más de 1000 cabezas que pastaban en los campos de alrededor.