jueves, 21 de julio de 2016

Suiza - Introducción


Siguiendo lo que empieza ya a convertirse en una tradición, comenzamos hace unos meses a preparar el viaje del verano escapando un poco del calor mediterráneo. Tras conseguir en el trabajo el traslado a la península a finales del año pasado, cumplimos una de nuestras ilusiones desde el viaje a Islandia de hace 2 años: comprar una furgoneta y camperizarla para poder dormir en "casi" cualquier sitio, dando así un toque de aventura a nuestros viajes de una forma algo más económica.

Aunque el sueño de cualquier amante de las camper es tener una Volkswagen, nuestro presupuesto no daba para tanto, ya que se trata de un mercado que se ha puesto de moda en los últimos años hasta el punto de que las furgonetas de segunda mano tienen en muchos casos precios similares a los vehículos nuevos. Finalmente nos decidimos por una nueva pero más pequeñita, una Peugeot Partner Tepee Outdoor, de características similares a las de la Caddy que alquilamos en tierras islandesas y que nos había conquistado.

Pese a contar con la furgo aun quedaba mucho trabajo por hacer: colchones y mueble para dormir y guardar cosas durante los viajes, cortinas para las ventanillas, utensilios varios para cocinar y hacer vida allí... Todo esto lo fuimos avanzando poco a poco, dedicándole tiempo para encontrar las mejores opciones a los precios más asequibles y siguiendo los consejos de otros furgoneteros gracias al foro de Furgovw. Finalmente, a mediados de junio, con la impagable ayuda del hermano de José (gracias Diego!), tuvimos la furgo lista a tiempo para nuestro viaje estival.



El destino no fue difícil de decidir. Estando ya en la península (con el cupo de aviones cubierto para una temporada tras casi 4 años en la isla) y con la furgo en proceso de camperización, estaba claro que tenía que ser un destino europeo al que pudiésemos llegar en coche y, como en otras ocasiones, con mucha naturaleza y un poquito de frío para acortar un poco la temporada de calor. Suiza cumplía con creces todos los requisitos (por algo es el país más montañoso de Europa con alrededor del 70 % de su superficie cubierto por paisajes alpinos y subalpinos) salvo el de ser un destino barato, pero ya teníamos experiencia en fijarnos en países que no se caracterizan por ser asequibles. José no lo conocía pero tenía muchas ganas y yo, aunque había estado hace años con mis padres en un viaje organizado, tenía muchas ganas de repetir.

Lo que no fue tan fácil fue acotar la zona a visitar. Aunque teníamos un límite de tiempo de unos 15 días, no sabíamos cómo llevaríamos tantos días durmiendo en la furgo y, al no tener fechas concretas hasta última hora por el trabajo, tampoco podíamos reservar alojamientos con tiempo. A esto se añadía que el presupuesto era ajustado y con los altos precios suizos no creíamos que nuestro bolsillo aguantase un viaje demasiado largo, por lo que decidimos restringirnos a la mitad sur del país e ir improvisando un poco, guiándonos por lo que encontráramos y el tiempo que nos hiciese.

Por eso en esta ocasión no contábamos con un plan de viaje como tal, sino que habíamos mirado información de distintas zonas e iríamos decidiendo sobre la marcha. Al final el viaje se prolongó durante 13 días, entre el 1 y el 13 de julio, con 2 días dedicados a la ida y otros 2 para la vuelta:


En el mapa están los puntos de interés y posibles lugares para pasar la noche que habíamos localizado durante la preparación del viaje y de los que por suerte pudimos visitar la mayoría. Y en esta otra entrada las cuestiones prácticas sobre el país y la organización de un viaje allí.




La conclusión compartida por los dos al regreso del viaje es que, al menos la mitad sur, es un destino espectacular, altamente recomendable, especialmente para los amantes de la naturaleza y el senderismo. Por desgracia es también un destino bastante explotado turísticamente, con multitud de atractivos de pago y teleféricos y funiculares por doquier, y nada asequible, ya que el nivel de vida es bastante más alto que el nuestro y con ello los precios de alojamientos o restaurantes están muy por encima de lo que estamos acostumbrados. Sin embargo, si se puede, es un país a visitar al menos una vez en la vida y repetiríamos encantados.

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