La ruta del vino de Alsacia, famosa también por sus mercadillos navideños, la forman 67 villas, la mayoría de ellas de pequeño tamaño y con la característica común de las maisons à colombages, casas cuyas fachadas están cubiertas con entramados de madera. Sin embargo, para un viaje corto o una escapada es imposible visitarlos todos y hay que hacer una selección. Esta ha sido la nuestra:
Bergheim
Llegando al pueblo de Bergheim desde el hotel donde habíamos pasado la noche, echamos la vista atrás y vemos el Castillo de Haut-Koegnisbourg, que tanto nos había gustado la tarde anterior, dominando desde las alturas.
Bergheim es un pequeño pueblo amurallado que se recorre tranquilamente en una media hora. Aunque se puede acceder a él en coche, es recomendable dejarlo en el amplio aparcamiento gratuito que hay junto a la entrada principal (donde además encontramos furgonetas y alguna caravana pernoctando) y visitarlo dando un paseo. Allí hay también un panel con un mapa del pueblo y los elementos de interés.
El primero de ellos es un árbol monumental que se encuentra junto al propio aparcamiento, un tilo bajo el cual ya se realizaban fiestas en el siglo XIV. El tronco tiene un diámetro de 1,80 metros y aunque en la actualidad está un poco deteriorado por las inclemencias meteorológicas y por el incendió que tuvo lugar en 1917, cada año vuelve a florecer.
De la misma época es la Porte Haute o Puerta alta, por la que se accede al interior del recinto amurallado que se conserva prácticamente en su totalidad (9 de 9 torres aunque tan sólo esta puerta de las 4 originales).
Desde el otro lado es aún más bonita y a pesar del frío aprovechamos que es primera hora de la mañana para disfrutar de la tranquilidad de no encontrar apenas gente por la calle.