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martes, 3 de noviembre de 2020

Escapada Picos de Europa

 

Siendo de Cantabria y amante de la naturaleza y la montaña, Picos de Europa es un referente al que nunca nos cansamos de regresar y que de hecho tenemos ganas de explorar con mucha calma.

Hoy os proponemos algunas actividades, rutas y lugares de pernocta con la furgo/autocaravana para que tengáis ideas cuando vengáis de visita, a añadir a las que ya os dejamos sobre el Balneario de la Hermida o pueblos y rutas invernales en Liébana.


  • Vías ferratas en La Hermida

Si lo que os gusta es la aventura y pasar un poco de tensión, desde la localidad de la Hermida y alrededores se pueden hacer varias vías ferratas, tanto por libre como con guía.


En la actualidad hay 5 itinerarios habilitados de distintos niveles y duración, desde K3 (medio) hasta K6 (alta). 




Nosotros escogimos la ruta de los puentes, de unas 4 horas de duración y dificultad media-alta. Es probablemente la más frecuentada por ser muy completa y entretenida pero si no se tiene experiencia recomendamos totalmente contar con un guía ya que hay pasos complicados para los que es fundamental controlar el material. Al final estamos a decenas de metros de altura y cualquier fallo puede ser fatal.

Si no disponemos del material necesario se puede alquilar justo al inicio de la ruta: un equipo completo (sin poleas) cuesta 20 €.

domingo, 1 de marzo de 2020

Fin de semana en Liébana


El valle de Liébana es uno de los imprescindibles si visitas Cantabria. Famoso por su capital, Potes, y por sus guardianes los Picos de Europa, es mucho más que el teleférico de Fuente Dé o el cocido lebaniego, aunque por su puesto ambos son totalmente recomendables.



Pueblos


La comarca está compuesta por 7 municipios, los cuales a su vez incluyen varias poblaciones y la mayoría de ellas tienen algo que las hace merecedoras de una visita.

Nosotros de nuestra última escapada por allí queremos destacar 2 localidades, que aunque ya las conocíamos, nos volvieron a enamorar. La primera de ellas Mogrovejo, famosa por su torre y por ser escenario de la última película sobre Heidi.



La imponente torre cuadrada del siglo XIII que domina el pueblo permanece actualmente sin uso y no se puede ver por dentro, pero el resto del pueblo es igualmente una delicia, está muy cuidado y es muy agradable pasear por sus calles. No en vano, recientemente entró en la lista de los Pueblos más bonitos de España y nos parece realmente merecido.


lunes, 25 de marzo de 2019

Paseo fluvial del Nansa




El paseo fluvial del Nansa es un antiguo sendero de pescadores, acondicionado junto al río del mismo nombre, que transcurre en gran parte entre árboles de ribera y atraviesa algunas zonas con plataformas de madera facilitando el recorrido. Se puede hacer en el sentido del río o a contracorriente, tal y como lo hicimos nosotros desde Muñorrodero.







Aunque la idea inicial era llegar hasta Camijanes, primera parte de la senda con unos 7 kilómetros de longitud, son necesarias 5 horas para hacer ida y vuelta, por lo que tuvimos que volvernos antes de llegar al final ya que teníamos reservado para comer y se nos hacía tarde. En otra ocasión volveremos para hacer la otra parte de la senda. De hecho, si queremos podemos seguir el río desde su nacimiento cerca de la localidad de Uznayo hasta su desembocadura en la ría de Tina Menor a lo largo de casi 76 km (más info aquí).


Pasado el núcleo urbano de Muñorrodero hay una entrada señalizada a mano derecha yendo desde la autovía Santander - Oviedo, que nos lleva a un aparcamiento donde se puede dejar el coche. De camino se pasa junto a una pequeña iglesia y un cementerio, donde también suele haber coches aparcados. Junto al aparcamiento hay un parque infantil y varios paneles informativos.


martes, 10 de mayo de 2016

Ruta Las Cascadas de Lamiña en Cantabria


Esta bonita ruta de tan sólo 7 kilómetros (catalogada como sendero local SL-R3) se encuentra en el municipio de Ruente, a una media hora de Torrelavega y unos veinte minutos más desde Santander, en pleno Parque Natural Saja-Besaya. Este parque, de 245 kilómetros cuadrados, incluye algunos de los mejores bosques de Cantabria con presencia de corzos, ciervos, jabalíes, lobos, rebecos y diversas rapaces.



Aunque la zona de las cascadas representa únicamente 1,5 km del recorrido y hasta allí se puede llegar por pista, realmente merece la pena hacer la ruta completa a pie, ya que es muy sencilla y se disfruta mucho del entorno.


Al tratarse de una ruta circular se puede iniciar tanto en Barcenillas como en Lamiña, las dos poblaciones por las que pasa. Nosotros lo hicimos en éste último, y tras dejar el coche junto a la Fuente de Arriba, emprendimos el camino dirección a Barcenillas.




Se puede ir hasta allí por la carretera CA-815, que es por la que se llega a Lamiña desde la vía principal (CA-180), aunque lo que se suele hacer en este tramo es seguir la ruta de los Foramontanos para atajar un poco y evitar el asfalto. Para ello hay que dirigirse hacia la iglesia del pueblo y poco después coger un sendero descendente a mano izquierda.





Esta parte de la ruta es uno de sus muchos rincones mágicos. El sendero atraviesa un bosque de hayas y robles con sus troncos cubiertos de musgo y el suelo tapizado por las hojas.


Pocos minutos después alcanzamos la pista que sale de Barcenillas dirección a la Braña de Joces, remontando el arroyo al que da nombre, y que nos llevará hasta la zona de cascadas.
El pueblo se encuentra aproximadamente un kilómetro aguas abajo y merece una visita por su estilo tradicional de casonas montañesas.




Nosotros ya lo conocíamos de otras ocasiones por lo que ponemos rumbo a las cascadas, siguiendo la pista que va ascendiendo lentamente. Por el camino, una parte de él junto al arroyo, encontramos patos, fincas con sus cabañas ganaderas e incluso un puente de madera.







Cruzamos el puente y seguimos disfrutando de los bonitos rincones que nos ofrecen el arroyo y la cultura ganadera de la zona, sin sospechar el plato fuerte que nos espera muy cerca de allí.




En todo momento hay que seguir la pista principal, no tiene pérdida. La única bifurcación que pasamos es otra pista a mano derecha que será por la que regresaremos hacia Lamiña más tarde.



Aproximadamente una hora después de iniciar la ruta llegamos a un paso canadiense junto al que encontramos un panel informativo de la ruta e información de interés sobre flora y fauna de la zona.




A partir de aquí comienza el pequeño recorrido circular entorno a las cascadas y el camino se vuelve de cuento.






Bajamos junto al arroyo, lo cruzamos por unas piedras y lo seguimos bordeando por el otro margen.




Comenzamos a ver pequeños saltos de agua y volvemos a cruzar el arroyo por un puente de madera.




Poco después llegamos a la primera zona de cascadas que nos deja con la boca abierta. Hemos tenido suerte y aunque el día está muy cubierto y lloviznea a ratos hay bastante agua y las cascadas están espectaculares.



Impresiona especialmente la cascada de la izquierda, estrecha y alargada en un rincón semicircular con mucho encanto, y nos quedamos un buen rato cautivados por estos regalos que nos hace la naturaleza.



Pero esto no es más que el comienzo, siguiendo las escaleras de madera encontramos otro "pequeño" tesoro...



Desde aquí el camino sube hasta pasar junto a la cascada anterior, que podemos ver ahora desde arriba.



Y cuando creíamos que ya lo habíamos visto todo encontramos el último de estos maravillosos rincones...



Como además tuvimos la suerte de estar solos todo el tiempo, pudimos disfrutar de la paz y tranquilidad que transmiten estos lugares.



Por desgracia había que regresar y tuvimos que despedirnos de las cascadas, aunque con la determinación de volver sin ninguna duda. El camino va dejando atrás el arroyo tras cruzarlo de nuevo, subiendo hacia la pista que habíamos abandonado antes.




A partir de ahí sólo queda deshacer lo andado hasta la bifurcación, donde cogemos la pista que nos lleva a Lamiña entre pastos verdes y antiguas cabañas.





Pasamos junto a la ermita de San Fructuoso para poco después llegar al pueblo de Lamiña, donde terminamos esta ruta bonita, fácil y entretenida, que se nos ha quedado grabada por sus espectaculares rincones.




miércoles, 4 de mayo de 2016

Pequeña ruta a los Churrones de Borleña y el Castillo


El churrón de Borleña es una bonita cascada bastante accesible, a la que se puede llegar caminando en algo más de media hora desde la localidad del mismo nombre, a unos 20 minutos de Torrelavega y aproximadamente el doble de Santander.




Encontrar el pueblo de inicio es muy sencillo ya que junto a la N-623 está el Mesón de Borleña, de donde parte la carretera que nos lleva al pueblo. A la entrada de éste hay una bolera con un pequeño aparcamiento donde se puede dejar el coche.





Atravesando el pueblo se llega a una casona con escudo y balcones de madera, sobre la que se apoya una piedra de molino. Ahí debemos coger la estrecha carretera de su costado izquierdo.



Avanzamos por ella junto a muro de piedra dejando atrás el pueblo y varias fincas con vacas y burros.




Unos metros más adelante, tras pasar una casa de madera con banderas extranjeras, debemos coger un camino a mano derecha que cruza el arroyo de la Llana por un puente de madera.







A partir de ahí vamos ascendiendo siguiendo el curso del arroyo entre árboles, principalmente avellanos.






Poco después pasamos junto a una antigua carbonera.











Sólo por esta parte del camino ya merece la pena la ruta, el bosque está precioso con el suelo cubierto de hojas y el color verde del musgo y los líquenes.







Seguimos caminando junto al arroyo hasta llegar a una bifurcación. Siguiendo el camino principal de la derecha llegamos hasta el churrón de Borleña, mientras que el de la izquierda, cruzando el arroyo, nos lleva al churrón del Castillo.





Nosotros fuimos primero al de Borleña, el más conocido y accesible, pese a atravesar algún "obstáculo" por el camino.






 A pocos metros de allí encontramos un panel explicativo desde donde se ve ya el churrón.



Caminando por las piedras junto al agua se puede llegar a su base, donde se forma una bonita poza. Por desgracia cuando nosotros estuvimos no era de las veces que más agua llevaba pese a haber llovido en días anteriores. Esto hay que tenerlo en cuenta a la hora de hacer la ruta, ya que es probable que en verano o periodos sin demasiada lluvia este prácticamente seco.




Deshaciendo el camino andado volvemos a la bifurcación donde ahora cogemos el otro sendero, cruzando el arroyo con la ayuda de varias piedras.









Desde el principio se ve esta zona más agreste, ya que hasta aquí se acerca menos gente.





También aquí avanzamos junto a un pequeño riachuelo, encargado de llevar las aguas de la cascada hasta el arroyo de la Llana. Aunque no lleva agua en abundancia, esto no impide que se formen bonitos saltos de agua con sus correspondientes pocitas.



Finalmente llegamos a una zona de piedras en la que resulta conveniente llevar las manos libres para ayudarse.



Desde allí se ve ya el churrón pero trepando un poco se puede llegar hasta su base.




Fue una pena que no hubiese más agua, ya que con algo de viento se forma una especie de velo que llama la atención. A nosotros nos encantó igualmente el paseo, son unos 5 kilómetros entre ida y vuelta fáciles de recorrer y con una bonita recompensa final.







Aquí podéis descargar el track de la ruta (sólo al Churrón de Borleña), grabado un tiempo más tarde aunque sin apenas variación..