Nuestro cuarto día en Namibia nos levantamos sobre las 7 de la mañana, justo a tiempo de disfrutar de un precioso amanecer mientras desayunamos y recogemos los cacharros de la noche anterior. Aunque habíamos descansado bien, el viento a veces movía la tela de la tienda y era algo molesto, conviene comprobar que se atan todo los cabos para que quede lo más sujeto posible. También escuchamos algún zorro cerca del coche, probablemente era una buena zona donde buscar comida cuando los humanos nos íbamos a dormir.
Estuvimos hablando con una mujer de la parcela de al lado y resultaron ser alemanes que estaban recorriendo África en caravana, venían de Sudáfrica e iban también dirección Walvis Bay como nosotros, que ese día teníamos previsto llegar hasta Swakopmund.