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sábado, 25 de marzo de 2017
Ruta por las Tajadas de Bezas en Teruel
Esta ruta tiene como origen y final el pueblo de Bezas, una de las puertas de entrada al Paisaje Protegido de los Pinares del Rodeno en plena Sierra de Albarracín, al oeste de la provincia de Teruel. La zona, conocida especialmente por la gran belleza del pueblo de Albarracín, uno de los pueblos más bonitos de España, tiene otros muchos atractivos, entre los que destacan los espacios naturales con sus características rocas rojizas de rodeno entre pinares y sabinas, y en el aspecto cultural multitud de pinturas rupestres de arte levantino por descubrir. Además del senderismo, los amantes del deporte encuentran aquí otras muchas posibilidades, desde la escalada (esta zona es muy popular entre los aficionados al boulder) hasta el ciclismo de carretera o de montaña por la infinidad de pistas que recorren la sierra, pasando por el esquí de fondo en las pistas de La Muela de San Juan en Griegos.
Durante unos días de visita a la familia quisimos recoger un poco de todo esto en una sencilla ruta circular que atraviesa el corazón de Las Tajadas visitando algunas de sus pinturas rupestres (track y más info aquí).
Saliendo del centro de nuestro querido Bezas seguimos las indicaciones del GR 10 con sus inconfundibles marcas blancas y rojas para cruzar la carretera por debajo y avanzar por el recién remodelado sendero de las minas durante unos minutos.
Este tramo, en ligero ascenso, se caracteriza por tierras de cultivo y chopos a la orilla del barranco de la Sierra.
Etiquetas:
arte rupestre,
Bezas,
rodeno,
ruta,
senderismo,
Tajadas,
Teruel
Ubicación:
44121 Bezas, Teruel, España
miércoles, 1 de junio de 2016
Ruta por la Rambla Malilla en el Alto Tajo
Seguimos disfrutando los días primaverales para hacer rutas allá donde vamos y en esta ocasión, ya que andábamos por Teruel, le tocó el turno a la Rambla Malilla en el Parque Natural del Alto Tajo. Su nombre viene de que el agua que por ella circula es consecuencia de la afloración de agua subterránea en épocas de lluvia, lo que ocurre de forma repentina en muchas ocasiones, con las negativas consecuencias que esto conlleva. También es conocido como Barranco de los Huecos por los agujeros en las rocas de su parte más encañonada.
Situado en la provincia de Guadalajara, a 27 km de la localidad de Orea, tiene como inconveniente el acceso hasta él pero a su favor que es una ruta relativamente sencilla (quitando algún pequeño paso por piedras) y que el entorno es realmente impresionante, en especial la desembocadura de sus aguas en el río Tajo que nace a unos kilómetros de allí.
Al llegar al arroyo, atravesado con la pista por un puente, aparcamos junto al propio camino y comenzamos la ruta. Ya desde este punto las vistas son impresionantes, trasladándonos casi a zonas de alta montaña.
Sin duda el arroyo de los Huecos es el protagonista del día y siguiendo el sendero aguas abajo, en el que encontramos alguna marca blanca y amarilla de PR y algún hito, nos toca cruzarlo en varias ocasiones.
El sendero discurre bastante tiempo entre árboles, lo que se agradece en días calurosos como es el caso. Además, esto hace que podamos encontrarnos con alguna agradable sorpresa como un grupito de cabras montesas al que no nos dio tiempo de fotografiar.
En algunos casos toca encaramarse a alguna roca o saltar de una a otra evitando mojarse, ya que en estos días el arroyo lleva bastante agua. Pero esto en lugar de molestarnos nos hace disfrutar aún más y dejamos las cámaras echando humo.
Uno de los lugares más impresionantes del cañón es su tramo final, con la pared haciendo curiosas curvas que animan a buscar extraños parecidos.
Aunque si miramos aguas arriba lo que vemos tampoco está nada mal...
Este tramo encajonado no es demasiado largo, apenas tardamos 15 minutos en recorrerlo con numerosas paradas para hacer fotos, pero se le podrían dedicar horas ya que está lleno de rincones con encanto, como los numerosos saltos de agua y pocitas que vamos encontrando.
Una vez salimos del cañón estamos muy cerca ya del final de nuestra ruta, la desembocadura del Arroyo de los Huecos en el río Tajo en una zona conocida como Las Juntas, unas praderas a los pies de escarpados roquedos junto a unas pozas de color esmeralda que invitan a sentarse un rato y disfrutar de este precioso y solitario rincón.
Aunque la cámara difícilmente refleja la realidad, no podemos parar de hacer fotos para intentar captar el increíble color del agua en la desembocadura del arroyo que, en contraste con los pinos y el gris de las piedras, deja una imagen de postal.

Cruzamos el arroyo para seguir el curso del Tajo unos metros río arriba, aunque el sendero se pierde rápidamente y optamos por sentarnos a reponer fuerzas, valorando lo afortunados que somos por poder disfrutar de lugares y momentos como este. En muchos casos los sitios más increíbles los tenemos mucho más cerca de casa de lo que creemos y hay que hacer lo posible por conservarlos para que nuestros nietos también puedan disfrutar de ellos.
Tras descansar unos minutos reemprendemos la vuelta deshaciendo el camino andado. Pero no habían acabado las sorpresas y, tras escuchar unos extraños chirridos a nuestro alrededor, descubrimos en un árbol junto al camino una graciosa ardilla que al vernos comienza a subir con mucha habilidad hasta las partes más altas.
Y siguiendo con nuestra buena suerte del día, a los pocos pasos encontramos un buitre expectante en uno de los huecos de la pared del cañón.
Contentos por todo lo visto durante la ruta y disfrutando de los últimos momentos y paisajes, llegamos al coche para dar buena cuenta de la comida que habíamos preparado a la sombra de uno de los pinos junto al camino. Qué mejor final para una ruta tan especial.
Etiquetas:
Arroyo de los Huecos,
Guadalajara,
Parque natural Alto Tajo,
Rambla Malila,
río Tajo,
ruta,
senderismo
Ubicación:
Checa, 19310, Guadalajara, España
lunes, 16 de mayo de 2016
Ruta al Salt de Sallent en la Vall d'en Bas, Girona
Igual que el otoño destaca por los colores increíbles de los bosques o el invierno por el manto blanco de nieve, la primavera es el despertar de los sentidos, con la aparición de las primeras flores y el verde intenso de los árboles. Pero hay otras protagonistas en esta estación, las cascadas. Por el deshielo que acompaña el aumento de temperaturas y las habituales lluvias primaverales, es una de las mejores (sino la mejor) época del año para disfrutar de ellas por su abundante caudal.
Tras recorrer la provincia, encontramos gracias a José y su bici de carretera, la que se ha convertido hasta ahora en una de nuestras favoritas, pese a ser bastante más desconocida que muchas otras (o quizá también por eso).
Se trata del Salt de Sallent, en la Vall d'en Bas, un valle bastante salvaje muy cerquita de Olot. Aunque es habitual pasar por ella de camino al Puigsacalm (1.515 m), nosotros optamos por una opción más corta y sencilla, con ella como única protagonista. Hicimos una ruta circular subiendo por les Escales y volviendo por el camí dels Matxos.
La ruta se inicia en el área de picnic de Els Pins, a donde se llega por una pista en buen estado una vez pasado el pueblo de Sant Privat d'en Bas. Allí hay un aparcamiento grande para dejar los coches y mesas de madera para comer y disfrutar de un rato agradable viendo los saltos de agua del río e incluso dándose algún chapuzón.
Comenzamos a andar siguiendo la pista por donde habíamos venido con el coche. Por ella vamos ascendiendo suavemente junto a la riera de Sallent, todo el rato entre árboles y disfrutando de los múltiples saltos de agua que va formando el río.
En algún claro acertamos a ver las paredes de piedra que se levantan a ambos lados del río y al final de las cuales se encuentra nuestro objetivo del día.
Aunque intentamos no parar mucho para que no se alargue demasiado la ruta, habiendo cascadas y bosque es imposible no hacer unas "pocas" fotos.

Un rato después nos vemos obligados a cruzar el río con la ayuda de unos puentes. Inicialmente parece sencillo...
... pero luego la cosa se complica, parece que el presupuesto se acabó a mitad de la obra :)
Nos detenemos unos minutos a disfrutar de los últimos momentos junto al río y sus gorgues, como se les conoce aquí, ya que a partir de este punto comenzamos a alejarnos de él para iniciar el ascenso más fuerte.
Pero salir del bosque y la ribera del río también tiene sus ventajas, como las primeras vistas sobre la cascada del día.
Aproximadamente a mitad de la subida encontramos un desvío que en 5 minutos nos lleva a los pies de la cascada. Aunque hay que pasar otro pequeño puente de madera y el estrecho sendero suele estar algo embarrado merece la pena la recompensa final.
Desde este mirador disfrutamos de la cascada en su totalidad: la parte de arriba, la más visible y espectacular, una zona intermedia donde el agua cae por la pared hasta una pequeña poza...
... y un último salto inferior que lleva el agua hacia el río que habíamos cruzado minutos antes.

Volviendo a la senda principal continúa el ascenso, en algunos puntos casi vertical, con ayuda de cuerdas o algunas grapas. Pese a esto es bastante sencillo, no hay pasos complicados y el camino no tiene pérdida ya que está bastante pisado.

El ganar altura nos permite disfrutar de cada vez mejores vistas, tanto de la cascada principal como de otra a su izquierda que al llevar mucho menos agua suele pasar más desapercibida.

Aunque la subida se puede hacer sin problemas, es bastante empinada y nos acaloramos bastante, a pesar de que por suerte va bastante rato entre árboles. Por eso llegar arriba es todo un alivio, y más aún cuando descubrimos las vistas sobre el valle.
Dejando atrás una señal que nos indica el camino a seguir para volver a Sant Privat por el camino de los Machos, avanzamos por esta zona alta de praderías que también tiene muchísimo encanto. Así llegamos en pocos minutos a la parte de arriba del Salt de Sallent, donde aprovechamos unas piedras para parar a comer.
Tras reponer fuerzas seguimos avanzando, perdiendo altura lentamente a partir de este punto, primero por una pista y luego cogiendo un sendero a mano izquierda señalizado. Con lo que no contamos es con la sorpresa final que nos depara la vuelta. Desde varios puntos tenemos vistas de la cascada con un invitado especial, el pequeño arcoiris que se forma gracias a los rayos del sol que nos ha acompañado todo el día.
Siguiendo el descenso volvemos a entrar en zona de bosques, encontrando algunos arroyos y torrentes a nuestro paso.
Sin embargo aún disfrutamos de algunos claros más que nos permiten disfrutar del entorno, aunque la cascada ya queda escondida al fondo.

Son las últimas vistas que tenemos de los alrededores, ya que a partir de ahí vamos perdiendo altura siguiendo un sendero entre árboles cubierto de hojas, aunque no nos importa porque con esto disfrutamos igual o incluso más.
Este paisaje nos acompaña hasta alcanzar la pista que nos lleva de regreso al coche, tristes por acabar una ruta tan bonita que nos ha encantado de principio a fin y con intención de repetir en otra época del año.
Etiquetas:
cascada,
Garrotxa,
Girona,
ruta,
Salt de Sallent,
Sant Privat d'en Bas,
senderismo
Ubicación:
Sant Privat d'en Bas, Gerona, España
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