jueves, 11 de junio de 2015

3 días en Roma en mayo 2015 - Día 1


Nuestro viaje a Roma comenzó con un pequeño susto, ya que cuando nos encontrábamos en el aeropuerto de Valencia en la fila para embarcar, descubrimos (ya que nadie nos informó) que el vuelo estaba retrasado. Teníamos prevista la salida a las 10:30 y finalmente salimos sobre las 12, aunque por lo demás todo fue bastante bien.

Una vez en el aeropuerto de Ciampino, como habíamos comprado los billetes de autobús por internet de Terravisión para la hora a la que pensábamos llegar y nos habíamos retrasado, teníamos dudas de si nos los aceptarían. Pregunté en el avión porque creo que antes Ryanair trabajaba con Terravisión, pero ahora lo hacen con otra compañía. Por suerte no hubo ningún problema, de hecho ni nos miraron los billetes. El funcionamiento de Terravisión en Roma no tiene que ver con el de otros sitios como Londres, ya que aquí, como muchas otras cosas, es algo caótico y hay que estar atento para no quedarse fuera, en especial para la vuelta desde Termini a donde conviene ir con tiempo.



El aeropuerto de Ciampino no es muy grande y la salida hacia los autobuses está bien señalizada. Todos ellos se sitúan en una zona de aparcamiento en uno de los laterales de la terminal. En nuestro caso, al llegar a la parada no estaba el autobús y tuvimos que esperar. Suele haber una persona de Terravisión con un chaleco reflectante que repite a quién le pregunta que hay que esperar haciendo fila. Tanto si has comprado el billete por internet, allí, para esa hora o para otra, la fila es la misma, así que conviene estar rápidos. Una vez llegó el autobús fuimos metiendo las maletas y entregando los billetes que apenas miraban hasta que el bus se llenó y pusimos rumbo a Roma.

La conducción en Roma realmente merece un capítulo aparte. Yo de Italia sólo conocía Florencia y Génova y fue hace varios años, pero no recuerdo haber tenido esa sensación de estrés respecto al tráfico como sucede en Roma. Tanto dentro del autobús como después como peatones los sustos son continuos y las pitadas entre conductores también. La impresión que da es que cada uno va a lo suyo y las normas están para saltárselas. Además en nuestro caso el autobús era viejísimo y se apagaba el motor cuando paraba en algún semáforo, lo que no añadía mucha seguridad. Con decir que la ventana del techo estaba sujeta con botellas de agua... Eso sí, aire no nos faltó, en nuestros asientos el panel superior estaba colgando, así que salía bastante como para sobrellevar mejor el calor.

Desde el aeropuerto de Valencia, al conocer el retraso del vuelo, habíamos enviado un e-mail a Marco, el dueño del apartamento que habíamos alquilado, para informarle de la situación y quedar algo más tarde. Tras el vuelo de un par de horas y el autobús de unos 45 minutos llegamos a Termini sobre las 15:15. De ahí al apartamento eran unos 10 minutos y nada más mandarle un sms para avisarle que estábamos en el portal bajó a recogernos. El piso era un 5º con ascensor y por dentro estaba muy bien, limpio, ordenado y bastante grande (ver Roma: Introducción y datos útiles). Marco nos explicó lo necesario sobre el piso y tras dejar las maletas salimos a dar nuestro primer paseo con Roma, con objetivo prioritario comer algo, ya que con el retraso se nos había hecho tarde y ya teníamos bastante hambre.

Nuestra idea era dar un paseo por la parte sur de la ciudad, ya que era la que quedaba algo más alejada del centro y la mayoría de lugares de interés y probablemente no tendríamos tiempo de verla en los 2 días que estaríamos allí. En el mapa se puede ver de forma aproximada el recorrido que hicimos esa tarde.




A unos pocos pasos del apartamento estaba la basílica de Santa María Maggiore, la única de las cuatro patriarcales de Roma dedicada a la Virgen María. A este barrio se le conoce como el Esquilino, de donde toma el nombre la plaza situada en la parte trasera de la iglesia, por donde llegamos a ella.




Allí encontramos uno de los obeliscos egipcios que hay en Roma, procedente del mausoleo de Augusto. Hay además un pequeño mercadillo donde venden golosinas, ropa, joyas y recuerdos turísticos.

La basílica se puede visitar a diario gratuitamente de 7 a 19 horas, pero como pensábamos dedicarla el poco tiempo que teníamos el último día antes de irnos por estar tan cerca del apartamento, seguimos camino buscando un sitio donde comer. La rodeamos hasta alcanzar su fachada frontal, bastante animada a esas horas del día.




Continuamos por la vía Merulana, una larga avenida que conduce hasta otra de las basílicas patriarcales de Roma, San Giovanni in Laterano o San Juan de Letrán. Pero antes teníamos que llenar nuestros estómagos. Mientras íbamos mirando sitios donde comer algo, pasamos junto al Santuario della Madonna del Perpetuo Soccorso. Al ser de las primeras iglesias que veíamos aun nos llamaba la atención, pero con la infinidad de ellas que hay en Roma, aunque empiezas haciendo fotos con ilusión lo tienes que acabar dejando si no quieres morir en el intento...
No queríamos entretenernos mucho tiempo con la comida para aprovechar el rato que teníamos hasta las 8, hora a la que teníamos que estar de vuelta en Termini para recoger a mi madre y mi tía, pero al final el sitio que más nos convenció de los muchos que había fue la pizzeria La Cuccuma, un local haciendo esquina con buffet y pizzas. Sino recuerdo mal pagamos 15 euros entre los dos por un menú para José de pasta y pollo y una porción de focaccia para mi, más las bebidas. La comida estaba bien sin ser ninguna maravilla pero como además tenía wifi, comimos tranquilamente y disfrutamos bastante de nuestra primera comida romana.


Una vez repuestas las fuerzas nos dirigimos a nuestro siguiente objetivo, San Giovanni in Laterano. La vía Merulana desemboca en la plaza del mismo nombre, un gran cruce lleno de vehículos que hay que atravesar y cuyo elemento principal es el mayor obelisco que queda en pie en Roma, procedente del tempo de Amón en Karnak.



El edificio situado a la izquierda del obelisco es el Palacio Laterano, la primera residencia oficial de los Papas, en uso desde el siglo IV hasta la construcción del Vaticano, mientras que la zona de la derecha alberga la Universidad Pontificia Lateranense.

No teníamos muy claro donde estaba el acceso a la basílica, así que, dentro de nuestra incultura en temas eclesiásticos, primero nos acercamos al pequeño edificio de planta octogonal situado en la esquina derecha de la plaza. Resultó ser el baptisterio de la básilica, construido en el siglo V y donde se administraba el bautismo por inmersión en una pequeña piscina. De hecho en ese momento estaba celebrándose uno, aunque había también varios turistas. Nosotros hicimos un par de fotos cerca de la puerta y nos marchamos para no molestar, aunque resulta impactante un lugar tan pequeño lo que puede albergar.





La entrada principal a la basílica se encuentra en el lateral izquierdo de la plaza, hacia el este, junto al palacio Laterano. Su fachada es impresionante, la habíamos visto desde el autobús que nos llevaba a Termini como un gran pórtico sin saber aún lo que era y nos había llamado la atención. Sus puertas de bronce del siglo XVIII procedentes de la Curia en el Foro Romano son originales. 



La entrada es gratuita y está abierta todos los días de 7 a 18:30. Se trata de la primera basílica cristiana y catedral de la diócesis de Roma, cuyo obispo es el Papa. Por ello, al albergar el altar papal, tiene una importancia espiritual mayor aún que la de San Pedro del Vaticano.


Su interior es espectacular, en nuestro caso al ser la primera a la que entrábamos nos impactó aún más, su majestuosidad, los años que lleva en pie y la cantidad de dinero ahí invertido. En esta basílica el artesonado de madera y oro es de 1567.



Frente a la puerta principal de la básilica hay otro pequeño edificio muy visitado ya que alberga la Scala Santa, los 28 escalones que se cree Cristo ascendió para entrar en la casa de Poncio Pilatos, y que fueron una de las primeras reliquias sagradas que se trajeron a Roma.

Está abierto todos los días con horario similar al de la basílica (aunque cierra al mediodía) y el acceso es gratuito. Choca ver como aún hoy en día muchos devotos las suben de rodillas.

Una de las cosas que nos llamaron la atención de la ciudad son sus semáforos, cuyo foco de luz roja es casi el doble de grande que el resto, aunque esto no evita por desgracia que cruzar las calles en ocasiones implique jugarse la vida... De hecho en las 3 horas que llevábamos en Roma ya habíamos visto un accidente de moto y varios que a punto habían estado de serlo...



Continuamos nuestro paseo en dirección a las Termas de Caracalla por la avenida del Amba Aradam, el calor apretaba por lo que íbamos todo el rato buscando la sombra. Por el camino íbamos encontrándonos con vestigios de épocas antiguas por todas partes, algo habitual en Roma.

Al llegar a la zona de las Termas nos encontramos que el acceso a ellas estaba por el lado contrario a donde habíamos llegado así que las rodeamos para llegar allí. Sin embargo lo que veíamos por fuera no nos entusiasmaba mucho, se veían las ruinas de grandes muros, lo que unido a que había que pagar y que José no se encontraba muy bien por la alergia y el cansancio acumulado hizo que nos lo pensáramos mejor y decidiésemos seguir con el paseo tranquilamente.




La entrada a las Termas son 6 euros, tiene una validez de 7 días e incluye el acceso a la Villa dei Quintili y al Mausoleo di Cecilia Metella, aunque nosotros no íbamos a poder aprovecharlo al estar pocos días. Los horarios varían según la época del año, conviene visitar su página web donde también se pueden comprar las entradas por anticipado, aunque no suele haber aglomeraciones de gente, al menos cuando estuvimos nosotros no había nada de cola.





Pusimos rumbo entonces hacia Termini, para recoger a mi madre y mi tía, y mirando el mapa vimos que nos venía de paso el Coliseo así que no nos pudimos resistir y para allá que fuimos. Es uno de los lugares más emblemáticos del mundo, por lo que hace especial ilusión verlo por primera vez. 



Para llegar hasta él recorrimos dos grandes avenidas, Viale delle Terme di Caracalla, con varios carriles para coches flanqueados por árboles y un parque en uno de sus lados, y Vía S. Gregorio, que pasa por debajo de la colina del Palatino, atravesando los restos de un antiguo acueducto, y desemboca en el Arco de Constantino.

El Arco di Constantino construido en el año 315 por el emperador Constantino I el Grande, fue el último gran arco triunfal que se construyó en el Foro romano, justo antes de trasladarse el poder político a Bizancio, actual Estambul, y llamada entonces Constantinopla. Este cambio de capitalidad, consecuencia de la fragmentación del Imperio, su falta de recursos y la diversidad política y religiosa, aceleró la decadencia de Roma que un tiempo después fue saqueada por los bárbaros.








Y a la derecha del arco de Constantino ahí lo teníamos, el archifamoso Coliseo romano. He de decir que mi primera impresión fue un poco de decepción, ya que desde donde íbamos la calle ascendía ligeramente y al estar viendo además la cara de menor altura (ya que en esa parte le falta la fachada exterior) me pareció bastante más pequeño de lo que esperaba. Sin embargo, al acercarnos más, rodearlo y por supuesto al visitar su interior, esta impresión cambia completamente, resultando realmente impresionante.





Estuvimos por allí una media hora rodeándolo y haciendo fotos desde distintos ángulos ya que con la luz que había estaba espectacular, aunque como teníamos entradas para verlo dos días después no nos entretuvimos demasiado.




Había bastante movimiento de gente pero no resultaba para nada agobiante. Lo que si resultaba un poco pesado (y más que lo sería durante el resto del viaje) eran los incansables vendedores ambulantes de palo-selfies, baterías y demás gadgets, que te insistían constantemente para que les comprases algo...





De allí, a través de las escaleras que hay dentro de la estación de metro del Coliseo para no tener que dar toda la vuelta que hace la calle, continuamos rumbo a Termini con intención de pasar por la Basílica de San Pietro in Vincoli. De camino paramos a comprar un helado en una pequeña cafetería que hacía esquina, ya que teníamos ganas de probarlos y el calor llevaba apretando todo el día, y lo comimos tranquilamente en las escaleras de la plaza de la basílica. Cuando llegamos estaban cerrando, y aunque su exterior no resulta nada llamativo, al menos al atardecer tiene un encanto especial. Junto a ella se encuentra la facultad de ingeniería de la Universidad romana de Sapienza.







Además, para acceder desde allí a la Vía Cavour, encontramos un curioso pasadizo digno de la Italia de hace varios siglos secreta y misteriosa.





Bajamos por el pasadizo hasta la vía Cavour, una calle principal con bastante tráfico y ruido y decidimos seguir por la paralela vía Urbana. Esta calle es todo lo contrario a la anterior, semipeatonal, llena de pequeñas tiendas, bares y restaurantes, con bastante ambiente sobre todo al atardecer pero mucho más tranquila. La recorrimos hasta el final, pasando junto a la pequeña Basílica de Santa Pudenziana, de entrada gratuita y abierta hasta las 18 horas. Para acceder a ella hay que bajar unas escaleras ya que se encuentra situada al nivel original de la calle. Según cuenta la leyenda, está dedicada a una de las hijas del senador romano Pudente, quien acogió a San Pedro en su casa y éste les convirtió al cristianismo. La iglesia dedicada a su otra hija, la Basílica di Santa Prassede, está cerca de aquí, en una pequeña callejuela junto a Santa María Maggiore.





Continuamos hacia Termini por la vía del Viminale, pasando  junto al Teatro Nazionale y el Teatro dell'Opera.




Tras recoger a mi madre y mi tía, que llegaban como nosotros en Terravisión a Termini, compramos algunas cosas en un supermercado Despar que hay dentro de la estación y fuimos al apartamento a dejarlo todo. Como ya eran casi las 9 salimos en busca de un lugar donde cenar por allí cerca. Habíamos visto varios restaurantes que no tenían mala pinta en la vía Urbana así que nos dirigimos hacia allí. Pero por desgracia la mayoría estaban llenos y al final entramos en uno bastante normalito, Non c'è trippa pe gatti. La carta era bastante variada y no fue demasiado caro, 51 € los cuatro, aunque en su interior hacía bastante calor.

Para bajar la cena fuimos dando un paseo hasta el Coliseo, para verlo iluminado de noche. Seguía habiendo gente pero mucha menos que durante el día. Realmente merece la pena verlo también por la noche, es uno de los lugares de Roma al que no importa volver todas las veces que hagan falta.



Y junto a él, el Arco de Constantino...



Ya de vuelta hacia el apartamento pasamos junto a Santa María Maggiore, también espectacular de noche y a la que sobrevolaban multitud de pájaros lo que la daba un aspecto todavía más impresionante. Un gran final para nuestro primer día en la capital romana.





martes, 9 de junio de 2015

Roma: Introducción y Datos útiles


Hace tiempo que teníamos ganas de hacer una escapada a una capital europea, pero entre que no somos muy de ciudades y lo de vivir en una isla no especialmente bien comunicada (en invierno pocos vuelos y en verano más pero también más caros) no ayuda nada con el tema aviones, lo habíamos ido dejando hasta que hace unos meses, aprovechando unos días libres que nos quedaban sueltos a mitad de mayo, José encontró nuestro siguiente destino: Roma!

Era el único que cumplía todos los requisitos: vuelo desde Valencia, de domingo a miércoles, con buenos horarios y a precio asequible. Como además para mí Roma era una espinita clavada, al ser una de las pocas capitales europeas que me quedaban por conocer y de la que bastante gente me había hablado muy bien, nos lanzamos a la aventura. Hace unos años estuve a punto de ir con mi madre y mi tía, que habían disfrutado mucho de sus escapadas a Londres a visitarme, pero al final no había podido ser, así que viendo que los vuelos desde Santander también cuadraban bien se lo propuse y allá que nos fuimos los 4!!! :)

Información para el viaje


Para este viaje ya teníamos guía desde hace un tiempo, la "Roma. Fin de semana" de National Geographic. La revista de viajes de National Geographic en ocasiones se vende con libros o guías de viaje por 4 o 5 euros más y suelo aprovechar para comprarlas y tenerlas para futuras ocasiones.



Esta guía está bastante bien, son 127 páginas que incluyen un mapa del centro de Roma, otro de metro y 17 paseos por la ciudad y sus alrededores, con pequeños mapas más detallados en cada uno de ellos. Aunque su título hace pensar en breves descripciones, es bastante completa y desde luego visitar todo lo que propone lleva mucho más de un fin de semana. También cuenta con una sección de información práctica y listas de alojamientos y restaurantes.



Además de la guía había impreso un plano del centro de Roma del blog En el camino con Moonflower, que cuenta con una guía práctica de Roma estupenda.

Nuestra idea era, una vez en Roma, pasar por alguna oficina de turismo y coger algún mapa más detallado del centro, pero no conseguimos encontrar ninguna abierta hasta el último día y encima nos pedían 1,5 € por el mapa, por lo que nos quedamos con lo que teníamos.

Otros blogs que me resultaron especialmente útiles o interesantes para preparar el viaje son:

Si se tiene intención de entrar a varios museos o utilizar bastante el transporte público puede ser recomendable adquirir la Roma pass, existente en 2 modalidades: la normal que son 3 días, 36 € por persona y acceso gratis a los 2 primeros museos, y la de 48 h, que son 28 € por persona y acceso gratis al primer museo, además de transporte público gratuito y descuentos en otros museos con ambas. En la propia web de la Roma pass se puede ver un listado de precios de museos para hacer cuentas y ver si interesa comprarla. Nosotros decidimos no cogerla ya creímos que no nos compensaría, puesto que teníamos intención de coger el transporte público sólo lo imprescindible y al estar pocos días no tendríamos tiempo de entrar a muchos museos. Además, las entradas a los Museos Vaticanos por ejemplo no están incluidas, y eran una de las visitas que teníamos pensadas hacer, por lo que sería un coste extra en caso de cogerlas. Creo que hicimos bien ya que al final nos hubiese salido algo más caro y no lo habríamos sacado provecho.

Algunas páginas más de interés para planificar el viaje a Roma son:

Vuelos


Los vuelos fueron con Ryanair, tanto el de José y mío desde Valencia, como el de mi madre desde Santander. Eran la mejor opción, tanto en precio como en horarios, y llegan al aeropuerto de Ciampino que conocía de un viaje anterior y queda bastante cerca de la ciudad.


Los horarios eran bastante buenos: desde Valencia salíamos el domingo a las 10:30 de la mañana y volvíamos el miércoles a la 13, con tiempo suficiente de coger nuestro enlace iberia con Menorca vía Palma. Desde Santander, tras un cambio de horario inicial, salían a las 16:15 y regresaban a las 17 de la tarde el miércoles. Los vuelos duraban desde Valencia 2 horas y desde Santander casi 2,5 horas.



En cuanto al precio, los billetes desde Valencia nos salieron por persona ida y vuelta 84 € y los de Santander a 108 €, no muy barato para ser Ryanair pero la mejor opción que encontramos para esas fechas.

Traslado Aeropuerto Ciampino - Roma


Nosotros lo cogimos por internet con Terravisión y no lo recomiendo para nada. Excepto que no tienes problema por coger otro autobús si pierdes el que has reservado (lo cual creo ocurre igual en otras compañías), por lo demás es un desastre. Yo había viajado hace años con Terravisión en Londres y sin ninguna queja, por lo que desconozco si es un problema local y sucede igual con el resto de empresas o es que el servicio ha perdido calidad con los años.
El precio del trayecto de ida y vuelta, que fue el que cogimos nosotros, es de 8 €, tanto comprado por internet como en el propio aeropuerto. Si se coge por separado la ida de la vuelta son 10 € en total, ya que el trayecto de Termini a Ciampino son 6 € en lugar de 4.

En el avión de Ryanair ofrecieron tickets para el autobús a Termini pero eran de otra compañía, aunque no me quedé con el nombre. Por lo que he visto en internet hay varias, como la Bus Shuttle, con el mismo precio. En la web del propio aeropuerto hay también una guía informativa donde mencionan las conexiones con la capital con distintos medios de transporte.

Alojamiento


El alojamiento lo cogimos a través de Airbnb tras mirar en muchas webs de hoteles y apartamentos. Los hoteles nos parecían caros para lo que parecían ser y habíamos leído que en Roma ocurría como en Londres, la clasificación por estrellas no tiene nada que ver con la de España y siempre hay que contar que son una o dos menos de lo que indican para asemejarlo a lo de aquí.

Por eso, y por la comodidad que supone estar en un apartamento con cocina para hacerte lo que quieras cuando quieras, aunque al final lo usamos para desayunar y poco más, nos decidimos por un apartamento de los varios que había en Airbnb. 

En concreto el Appartamento all'Opera nos pareció estupendo. Estaba bien situado, a 10 minutos a pie de Termini y junto a la basílica Santa Maria Maggiore, era espacioso, con 2 habitaciones dobles y dos baños y parecía bastante nuevo y limpio. Además tenía wifi lo que nos venía muy bien para poder hablar con la familia. Nos costó 326 € las 3 noches los cuatro, es decir 81,50 € por persona, incluidos los gastos de gestión de Airbnb. Además en caso de cancelación, hasta un día antes de la llegada tan sólo se perdían los gastos de gestión.






Era nuestra primera experiencia real con Airbnb y la verdad es que fue muy positiva. Hace unos meses estuvimos buscando alojamiento en San Sebastián en esta página y el resultado fue bastante decepcionante, ya que al ponernos en contacto con los apartamentos que nos interesaban ninguno tenía disponibilidad en esa fecha pese a aparecer como tal en la web. En cambio en esta ocasión no tuvimos ningún problema, tras decidirnos por el apartamento y hacer la reserva a través de la página, nos pusimos en contacto con el propietario para concretar detalles sobre la llegada y éste nos respondió muy rápido y agradable y además en español.

Una vez allí todo siguió igual de bien. Nos vino a buscar al portal del piso como habíamos quedado tras mandar un sms al llegar, nos enseñó el apartamento dándonos unas breves indicaciones y durante la estancia nos escribió para comprobar que estaba todo bien, así que repetiríamos al 100 %.

Planning


Este es el índice de nuestra visita a Roma:


lunes, 4 de mayo de 2015

Circuito termal en el Balneario La Hermida y noche en el valle de Liébana


Aunque la visita de hace unos días a la tierruca fue express (de viernes por la tarde a lunes por la mañana), pudimos disfrutarla a tope y aunque parezca mentira ha sido una de las veces que más cosas hemos hecho, desde relax en balneario a paseo fluvial con cocido montañés incluido, pasando por super celebración de cumple con amigos y carrera cicloturista, ¿alguién da más? :)

El viernes por la tarde llegamos a Liébana, uno de los valles más bonitos de Cantabria y famoso por servir de acceso a los Picos de Europa vía Potes - Fuente Dé, sobre las 5, con la hora justita para disfrutar de una sesión de relax en el Balneario de La Hermida, que habíamos cogido bastante tiempo atrás en Groupon. De hecho, el gastarla ese día con el poco margen de tiempo que teníamos era porque caducaba al día siguiente, así que tocaba acelerar un poco y ya el descanso vendría después.

Con las prisas se nos olvidó hacer una foto al edificio, que encajado en el desfiladero del mismo nombre, resulta cuanto menos sorprendente. Suerte que en la web siempre se pueden encontrar fotos...




Dentro de la zona del balneario tampoco hicimos fotos ya que no llevábamos cámara, pero en su web aparecen bastantes que dan una idea de lo que se puede disfrutar en su interior. 


En nuestro caso al tener el Groupon habíamos tenido que llamar para reservar unos días antes y nos habían dado cita para las 17.30. En el cupón te indican las condiciones, tienes que llevar chanclas, bañador o biquini, toalla o albornoz y gorro de baño. En caso de no disponer de ello puedes adquirirlo allí, el albornoz en alquiler por 2,50 € y el gorro de baño y las chanclas comprarlos por 5,60 y  2,50 € respectivamente. 

Al llegar se debe acceder a la recepción del Hotel y ahí nos indican cómo llegar al balneario. En la recepción de este último nos proporcionan una llave para la taquilla y nos dan las indicaciones a seguir: cambiarnos en los vestuarios y dirigirnos con la toalla únicamente hacia la zona de spa, donde una chica muy agradable nos explicó el funcionamiento del mismo.



El circuito termolúdico que nosotros realizamos tiene un precio de 36 € por persona, aunque a nosotros nos había costado bastante menos con la promoción del Groupon para 2 personas.

Este circuito incluye ducha de limpieza, terma húmeda, pediluvio bitérmico de marcha, sauna finlandesa, baño de inmersión frío, baño hermida (vapor - agua), nebulización fría, vaporario del manantial, jacuzzi, piscina termal dinámica y ducha bitérmica. 




El baño hermida que en la foto aparece decorado con velas no estaba así cuando estuvimos, aunque sí que era una de las zonas donde más a gusto se estaba. 

La piscina termal tiene varios espacios: camas de hidromasaje, masajes cervicales, volcán de burbujas, puestos de hidromasaje a diferentes alturas, cortinas de agua... Y una de las cosas que más nos gustó, una zona en el exterior donde poder disfrutar del agua calentita mientras fuera hace frío o incluso llueve.



El agua brota de tres manantiales entre 55 y 60 ºC y sus propiedades minero medicinales están indicadas para tratar problemas como artrosis, psoriais, enfermedades respiratorias, estrés y otros muchos trastornos.

El tiempo máximo para disfrutar de las instalaciones nos dijeron que era de 1,5 horas, aunque no tenemos muy claro si lo controlaban o no. En nuestro caso estuvimos alrededor de una hora, nos dio tiempo a disfrutar de todas las zonas y como tampoco somos muy de agua enseguida nos dimos por satisfechos.

Las instalaciones del balneario están bastante bien, la piscina es grande, y aunque había gente no nos molestábamos unos con otros. Lo que quizá se podría mejorar son los vestuarios, algo pequeños y sin cambiadores, aunque cuentan con secadores de pelo. En general quedamos bastante contentos con la experiencia, ya la tercera vez que repetíamos en este tipo de instalaciones.

Al salir de allí teníamos que hacer una breve parada en Potes para recoger el dorsal de José para la Lebaniega Jubilar Bike, carrera cicloturista que se celebraba a la mañana siguiente en las modalidades de fondo y medio fondo y en la que quedó segundo!! Enhorabuena peque!! :D

Tras esto pusimos rumbo a Cahecho, pequeño pueblo de la comarca donde habíamos reservado un apartamento para pasar la noche.



Esta zona es espectacular, la subida hacia el puerto de Piedrasluengas que comunica con la provincia de Palencia, por la que hay que subir para llegar al pueblo, perfectamente señalizado, da idea de lo que se puede encontrar por allí, rincones increíbles y paz y tranquilidad como en pocos sitios. Cuando llegamos al pueblo aún nos enamoramos más del lugar, y más aún si cabe tras conocer los apartamentos, Fuente de Somave. Nos dio mucha pena no disponer de más tiempo para disfrutar tanto de ellos como del entorno, definitivamente volveremos y esperamos no tardar mucho.





Cahecho es un pueblecito de unos 40 habitantes, que se encuentra a 846 metros de altitud y a 11 kilómetros de Potes, unos 15 minutos en coche.  Por su situación privilegiada se le conoce como el Mirador de los Picos de Europa, ya que desde él se tienen unas vistas espectaculares de los alrededores. De hecho a la entrada del pueblo hay un mirador para disfrutar de ellas con tranquilidad.
Por él pasa además el GR 71, o Sendero de la Reserva del Saja, que en sus 8 etapas une la localidad cántabra de Bárcena de Pie de Concha con la asturiana de Sotres, en pleno corazón de los Picos de Europa






Habíamos hablado por teléfono con el dueño de los apartamentos avisándole de la hora de llegada y cuando llegamos nos recibió muy amablemente. La reserva la habíamos realizado con Booking por 50 € la noche y lo pagamos allí al llegar, ya que al día siguiente nos marchábamos pronto por la carrera.

El apartamento era enorme, de hecho era para 4 personas, y se dividía en 3 alturas. Contaba con 2 habitaciones dobles, una con cama de matrimonio en la planta superior y otra con dos camas individuales en la planta intermedia, junto a la puerta principal.



En la planta inferior se encontraban la cocina - comedor, donde había una pequeña televisión y todo tipo de utensilios de cocina y menaje, el balcón y el baño, que tenía bañera y un pequeño secador de pelo.



Nos resultó muy acogedor y disfrutamos mucho de las pocas horas que pasamos allí, lo recomendamos totalmente y estamos deseando volver.

La mañana siguiente nos levantamos pronto para bajar a Potes, de donde salía la carrera cicloturista. Amaneció cubierto e incluso durante la salida llovió un poco, pero al rato empezó a despejar y quedó una mañana espectacular. Mis tíos habían subido a pasar el fin de semana con unos amigos y estuve con ellos dando un paseo y esperando la llegada de José. Pudimos disfrutar de Potes que, aunque no es un pueblo muy grande y hemos estado mil veces, es un lugar donde siempre se quiere volver, tiene un montón de rincones que lo hacen a la vez acogedor y especial.





Además, en esta época las cumbres de Picos de Europa aún tienen nieve, lo que las convierte en un fondo incomparable. Y si a esto se une una gastronomía rica y variada en la que destacan las carnes y el famoso cocido lebániego de garbanzos, poco más se puede pedir...