Situada al nordeste de la provincia de Guadalajara y con alrededor de 3.500 habitantes, es una ciudad con una gran riqueza monumental, ya que tiene una larga historia y en ella han convivido judíos, musulmanes y cristianos.
Su clima es duro, con inviernos fríos y veranos secos y cálidos en los que hay importantes variaciones térmicas entre el día y la noche, mientras que las precipitaciones se concentran en los meses de otoño y primavera.
Pese a esa dura climatología, esta ciudad de fundación medieval es el centro de una variada comarca y su estratégica ubicación de frontera como señorío independiente al margen de los reinos de Castilla y Aragón, sus fueros de repoblación y su riqueza ganadera, agrícola y forestal han propiciado el éxito de este asentamiento.
Anteriormente conocida como Molina de los Caballeros, en 1369 pasó a formar parte de Aragón y en 1375 cambió su nombre al actual.


