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domingo, 18 de diciembre de 2016

Alsacia navideña - Introducción y algunos datos prácticos


Hace tiempo que la zona de Alsacia está en mi lista de destinos pendientes, había visto las fotos de sus pueblos de cuento y me había enamorado, pero desde finales de noviembre la llegada de las fiestas navideñas le proporcionan aún si cabe más encanto. No en vano se conoce como la cuna de la Navidad, y la decoración y mercadillos abundan allá donde vas.



Por eso cuando a finales del año pasado nos mudamos a Gerona y vimos que uno de los destinos de Ryanair desde allí era a Baden-Baden (a escasos 50 km de Estrasburgo), se reavivaron las ganas de una escapada. Y este año por fin pudimos llevarla a cabo.

Los mercadillos navideños en esta zona suelen comenzar a finales de noviembre, generalmente entorno al 25, aunque conviene consultar la web Navidad en Alsacia para tener información detallada.

Si se quieren evitar aglomeraciones de gente, aunque en algunos casos es complicado, hay que descartar fiestas navideñas y fines de semana. Nosotros fuimos de domingo a jueves y en buena medida lo conseguimos.


Transporte

Vuelos

Aunque habitualmente se suele utilizar el aeropuerto de Basilea como vía de acceso a Alsacia, recorriéndola de sur a norte, nosotros lo hicimos al revés al tener vuelo directo desde casa a Baden-Baden (Alemania) con Ryanair. Como esta ruta únicamente opera jueves y domingo y en diciembre no podíamos ir por trabajo, nuestras opciones se restringieron a la última semana de noviembre.

Preferíamos estar por allí días laborables y con el añadido del horario de los vuelos el resultado fue una escapada de 4 días, saliendo el domingo 27 de noviembre a las 10:50 de Gerona y regresando el jueves 1 de diciembre, con salida del vuelo de Baden-Baden a las 17:25 (los vuelos duran aproximadamente 1,5 horas). Compramos los billetes aproximadamente con un mes de antelación y nos costaron los dos ida y vuelta 138 €, aunque unos días antes los habíamos visto más baratos.

En 4 - 5 días es suficiente para ver lo principal de la región, no en vano se trata de la más pequeña de toda Francia con 190 km de largo y 50 de ancho.


Coche de alquiler

Una vez allí la idea era utilizar un coche de alquiler para desplazarnos a Estrasburgo y recorrer Alsacia de norte a sur hasta Mulhouse, donde pasaríamos la última noche y regresaríamos la mañana del jueves 1 por Alemania y su archiconocida Selva Negra, a la que también teníamos muchas ganas.




Como en otras ocasiones utilizamos el buscador Rentalcars para encontrar un coche económico, pero como llegábamos al aeropuerto un domingo a mediodía todo se complicaba mucho si queríamos un precio asequible: o esperábamos varias horas allí a que abrieran las oficinas de las empresas de alquiler o nos desplazábamos a Baden-Baden o a Karlsruhe, lo que aumentaba el gasto e implicaba tener que devolver el coche allí el último día.

Finalmente, revisando una a una las compañías que funcionaban en el aeropuerto y barajando todas las demás opciones, decidimos alquilar el coche con Hertz por 115 € los 4 días (coche tipo Opel Corsa) esperando en el aeropuerto hasta que abrieran sus oficinas a las 15:30.



La experiencia fue muy buena, abrieron puntuales, nos atendieron rápido y nos entregaron las llaves de un Renault Megane gasolina de gama muy superior al que habíamos reservado, con GPS incorporado y otras muchas funciones que algunas ni conocíamos.




Como inicialmente no sabíamos si el coche dispondría de GPS, ya que habitualmente lo señala como extra a contratar, nos habíamos bajado los mapas de Alsacia y Selva Negra de la aplicación gratuita Maps.me para tener navegador sin conexión a Internet en caso de necesidad.

sábado, 19 de marzo de 2016

Noruega 2015 - Datos prácticos


Algunos datos básicos sobre Noruega


El Reino de Noruega, nombre oficial del país, es una monarquía democrática parlamentaria (como España) que forma parte de la península escandinava junto con Suecia, Finlandia y una parte de Rusia. Su territorio continental está situado entre los paralelos 51º (a la altura de Escocia) y 71º, cerca del Cabo Norte, aunque tiene también soberanía sobre el archipiélago de las Svalbard o la isla de Jan Mayen, entre Groenlandia e Islandia. Pese a esto, buena parte del país es habitable gracias a la presencia de la corriente del golfo que le otorga un clima oceánico. 

Está organizado en 19 provincias con capital en Oslo. Su población es de más de 5 millones de habitantes, de los cuales alrededor de 1,5 residen en Oslo y su área metropolitana. La densidad media de población es de 15,5 hab/km2, una de las más bajas de Europa, tan sólo superado por Islandia. Destaca especialmente su línea de costa, que se extiende a lo largo de más de 20.000 km y que incluye uno de los elementos que más visitantes atrae, los Fiordos Noruegos, profundos valles de origen glaciar.



Aunque no siempre ha sido así, se trata de un país muy rico, situándose en la actualidad en el tercer puesto del ranking mundial en PIB per cápita gracias sobre todo al petróleo, que supone la cuarta parte de su PIB (son los terceros en exportación a nivel mundial por detrás de Rusia y Arabia Saudí).
El idioma oficial es el noruego, con dos estándares en la modalidad escrita, el Bokmal, que es el más usado y el Nynorsk, mezcla de multitud de dialectos del país. El noruego es similar al danés o el sueco, bastante incomprensible para los latinos por su estilo germánico, pero resulta fácil entenderse en inglés, en especial en los sitios turísticos. Respecto a la religión, alrededor del 80 % de la población pertenece a la Iglesia evangélica luterana.


Vuelos


Existen multitud de posibilidades para viajar a Noruega desde España. Si se va a viajar en coche o caravana, la mejor opción es cruzar a través de Dinamarca. El alquiler de caravanas allí es bastante caro por lo que mucha gente opta por alquilarlas en Alemania y cruzar con ellas la frontera por Dinamarca o en barco.

Nosotros optamos por el medio más cómodo y rápido, el avión. Son también muchas las opciones para volar hasta allí, no en vano gran multitud de noruegos eligen España como destino de sus vacaciones o incluso fijan aquí su segunda residencia.

Entre las compañías de bajo coste destacan las conexiones de Ryanair con Oslo desde Alicante, Málaga, Gran Canaria, Ibiza, Palma y Tenerife o las de Vueling desde Barcelona a Bergen, Oslo o Stavanger.

Nosotros, como queríamos aprovechar el viaje para visitar a unos amigos que viven en Oslo, elegimos combinaciones diferentes para la ida y la vuelta. La ida a Oslo la hicimos con Ryanair vía Mallorca, por 145 € los dos (con una maleta facturada), a lo que había que añadir el vuelo de Menorca a Palma con Iberia (90 €). La vuelta de Bergen a Menorca vía Barcelona fue con Vueling los dos trayectos, por 150 € el primero y 64 € el segundo (nosotros dos más la maleta). Ambos vuelos tenían una duración parecida, alrededor de 3 horas.

Por lo que nuestras vuelos quedaron de esta manera:

IDA:          Menorca (9:20)          à        Palma (9:55)           à        Oslo Rygge (15:55)

VUELTA:   Bergen (15:55)           à        Barcelona (19:05)    à        Menorca (21:55)


El aeropuerto de Oslo Rygge se encuentra a unos 60 kilómetros al sur de Oslo. La forma más sencilla de llegar a la ciudad es con los autobuses Ryggeekspressen, que coordinan su frecuencia con las llegadas y salidas de los vuelos de Ryanair. Los billetes se pueden comprar en el propio autobús o por internet, siendo de esta última forma más barato (170 NOK en lugar de 180 NOK por persona el billete de ida). Nosotros llegamos pronto y pudimos coger el autobús anterior (no suelen poner problemas si hay sitio disponible) y en una hora estás en la estación de autobuses de Oslo.
También se puede ir en tren, pero hay que coger un bus lanzadera a la estación que tarda unos 8 minutos. El precio del tren es similar al del bus (164 NOK) y tarda unos 50 minutos, por lo que no tiene muchas ventajas respecto al autobús.



En el caso del aeropuerto de Bergen a la vuelta, utilizamos el autobús Flybussen para llegar a él desde el centro de la ciudad. Los hay cada 15 minutos y tarda una media hora en llegar hasta al aeropuerto. Además se puede coger en distintos puntos de Bergen, aunque a nosotros nos venía mejor la estación de autobuses. Nos costó cada billete sencillo 90 NOK y los compramos por internet, válidos para cualquier hora dentro del día seleccionado.


Economía y compras


La moneda oficial de Noruega se llama krone o corona noruega (NOK). Aunque no viene mal llevar dinero en efectivo, en la mayoría de sitios aceptan tarjetas de débito y/o crédito. Nosotros habíamos cambiado algo en el banco antes de ir, por tener para imprevistos y porque creíamos que uno de los alojamientos que habíamos reservado no admitía tarjetas aunque luego pudimos pagar en todos con ella. También se puede cambiar dinero allí, en alguna de las oficinas de cambio o en Oficinas de turismo, o sacar dinero en los cajeros automáticos, donde la comisión será la que aplique nuestro banco. Hay que tener en cuenta que incluso pagando con tarjeta en los establecimientos la mayoría de bancos cobran una comisión por cambio de divisa que varía de un banco a otro (en ING es del 3 % por ejemplo).

Para tener una idea aproximada, estos son algunos ejemplos del precio de varios productos:
  • 1 litro de gasolina: 12-16 NOK
  • 1 litro de leche: 14-18 NOK
  • 1 litro de zumo: 40 NOK
  • 1 kg mandarinas: 35 NOK
  • un café en una cafetería: 35 - 40 NOK
  • una cerveza en un bar: 70- 100 NOK
  • cena para dos en restaurante económico: 300 - 500 NOK
  • 1 menú Crispy chicken de Burger King: 85 NOK



El pan es difícil de encontrar tal y como lo comemos en España, en formato barra o baguete y lo más habitual es que se parezca más al pan de molde. Normalmente lo venden en bolsas o paquetes sin cortar y tienen disponibles en los propios supermercados unas máquinas especiales donde cortarlo en rebanadas antes de pagar. El precio varía en función del tamaño, calidad y cantidad de cereales que contengan (les encanta señalar la proporción de cereal del pan) pero suele andar entre 15 y 35 NOK.




Algunas de las cadenas más famosas de supermercados son Kiwi, Rema 1000, Rimi, Bunnpris, Coop y Spar. Las 3 primeras son las más baratas y con calidad aceptable. Los horarios varían de un lugar a otro pero suelen ser de lunes a sábado entre las 7-8 de la mañana y las 9-11 de la noche, aunque algunos abren también los domingos. Los kioskos tipo Narvesen o 7-Eleven también venden algo de comida y bebida pero son bastante más caros.
Algo que llama la atención es que no es fácil encontrar agua embotellada sin gas en los supermercados y la que hay es bastante cara (unas 20 NOK la botella de 1 litro). Esto se debe a que allí el agua mineral es como el que sale del grifo y no le ven mucho sentido a pagar por algo que pueden tener gratis, por lo que lo más recomendable es comprar una botella en el primer sitio que encontremos y luego ir rellenando.




Como ocurre en otros países de Europa, al comprar botellas o latas pagamos una tasa o pant por el envase. Si una vez vacía la devolvemos en cualquier supermercado nos devolverán el dinero que podremos gastar en las nuevas compras. Además, en los supermercados tan sólo se puede comprar alcohol que no supere un 4,7% de graduación, como cervezas, e incluso esto en horarios restringidos, hasta las 18 los sábados y las 20 horas entre semana. Para bebidas de mayor graduación hay que acudir a los establecimientos específicos, los Vinmonopolet.

Noruega en general es un país bastante caro, en especial lo que respecta a la vida fuera de casa, alojamientos, restaurantes, pubs... y es algo que hay que tener muy en cuenta a la hora de viajar allí. Lo que menos caro nos pareció en relación al resto fueron la gasolina y los barcos de línea que se usan para cruzar los fiordos.

En las fechas de nuestro viaje, agosto de 2015, el cambio estaba más o menos 1 NOK = 0,11 EUR o 1 € = 9,1 NOK, por lo que solíamos usar como regla rápida de conversión coronas - euros dividir el precio en NOK entre 10.

En relación a las propinas no hay obligación de dejarlas, pero se puede dejar entre un 5 y un 15 % si se quiere destacar un buen servicio.

Si se gasta más de 350 NOK (290 NOK en comida) en una tienda asociada a Global Blue o Tax free Worldwide y no se es residente en Noruega, Finlandia, Suecia o Dinamarca, se puede solicitar la devolución de impuestos o VAT al abandonar el país (máximo 30 días desde la fecha de compra). Para ello hay que pedir el impreso en la propia tienda y una vez rellenado hay que entregarlo en el aeropuerto o en la frontera en el Refund point señalado, junto con el pasaporte y los productos comprados. Una vez hecho el trámite, en unos días obtenemos la devolución en nuestra cuenta del 25 % (15% para comida) correspondiente al impuesto. Nosotros en esta ocasión no lo hicimos porque tan sólo compramos un par de recuerdos por poco dinero, pero en Islandia sí que lo solicitamos y nos lo devolvieron en menos de una semana sin problema.



Al final nuestro presupuesto del viaje quedó más o menos así:
  • Vuelos: 450 €
  • Alquiler de coche: 420 €
  • Gasolina y peajes: 130 + 65 = 195 €
  • Alojamientos: 400 €
  • Comida: 200 €
  • Trenes, autobuses y barcos: 355 €
  • Actividades (museos, funicular Bergen, barco Geirangerfjord): 75 €

El total para 2 personas 10 días fueron unos 2100 €, lo que da idea de lo caro que sale viajar por Noruega. Por supuesto influyen las fechas, con julio en general más demandado porque es cuando ellos disfrutan también de sus vacaciones, y la antelación con la que se reserven vuelos y alojamientos. Aunque nosotros intentamos ajustar al máximo está claro que no es un país asequible.


Transporte


Aunque nos hubiera gustado repetir la experiencia de Islandia alquilando una campervan para recorrer los fiordos, nos costó mucho encontrar algo de ese estilo en Noruega. Lo más parecido era alquilar una caravana, pero los precios eran demasiado elevados para nuestro ajustado presupuesto. Así que al final decidimos alquilar un coche normal y buscar los alojamientos con tiempo para encontrar opciones lo más baratas posibles. El inconveniente de esto es que te limita a la hora de planear el recorrido o ante imprevistos como los que tuvimos con el túnel cortado, ya que tienes que llegar sí o sí cada noche a un lugar concreto. Aún así la experiencia fue bastante positiva y no nos podemos quejar del resultado, ya que estuvimos en algunos sitios espectaculares.

Como nuestra entrada en Noruega fue vía Oslo, teníamos que buscar la mejor forma de ir hasta Bergen para iniciar el viaje por los fiordos. La opción de alquilar el coche en Oslo y devolverlo en Bergen era la más práctica, pero suponía un recargo de entre 300 y 400 € sobre el precio del alquiler del coche, lo que nos hizo pensárnoslo bastante.

Al final decidimos hacer el trayecto Oslo - Bergen en tren, ya que decían que era uno de los recorridos ferroviarios más bonitos de Europa. Hay 4 salidas diarias y la duración del viaje es de unas 7 horas. Nosotros cogimos el de las 12 que llegaba a Bergen a las 7 de la tarde para poder viajar de día y ver el paisaje. El precio de los billetes varía según las fechas, las horas y la antelación con la que se compre. Nosotros tuvimos problemas al comprarlo en la web porque creíamos haberlo pagado (en Paypal figura en proceso) pero no recibíamos el mail de confirmación y cuando nos pusimos en contacto con ellos y nos informaron que no había ninguna reserva a nuestro nombre el precio ya había subido, costándonos al final cerca de 200 € los dos billetes sencillos.


Una vez en Bergen habíamos reservado el alquiler del coche con Hertz, ya que era la opción más económica (420 € por 6 días sin límite de kilómetros con cobertura parcial por robo y colisión y política de combustible lleno-lleno). Hay 3 oficinas de la empresa en la ciudad, una en el aeropuerto, otra unos 12 km al norte de Bergen y otra en un polígono industrial a las afueras. Esta última fue la que elegimos nosotros, ya que era la que mejor nos venía puesto que pasábamos la noche anterior en Bergen (se puede llegar en autobús urbano hasta allí). Tanto esta oficina como la del aeropuerto abren todos los días, lo que facilita la entrega del coche en fin de semana.

El coche lo tienen listo para la hora acordada, nosotros llegamos antes y tuvimos que esperar a que lo acabaran de preparar. Conviene fijarse si es automático o manual si se tiene preferencia por alguna de las dos cosas. Por ejemplo en nuestro caso pese a que en la reserva indicaba coche manual en un principio nos dieron uno automático, aunque tras comentárselo y esperar unos minutos nos lo cambiaron por uno manual, un Hyundai i20 de 5 puertas gasolina.


Para poder recoger el coche, además del carnet de conducir, hay que presentar la tarjeta de crédito con la que se realiza la reserva, ya que con ella retienen un importe de 1000 NOK a modo de depósito. Además en Noruega el sistema de peaje Autopass funciona de manera que no hay que pararse a pagar en cada punto de control, sino que una cámara controla nuestro paso y nos lo factura (más info en la web de Autopass). En general al alquilar un coche éste lleva ya el dispositivo necesario para registrar el paso por los peajes, de manera que la propia empresa de alquiler nos cobra el total gastado en peajes tras devolver el coche.


Para moverse dentro de las ciudades, sino se dispone de las tarjetas turísticas como la Bergen Card o la Oslo Pass que incluyen también entradas a museos u otras atracciones, hay que comprar pases de día o billetes sencillos en las máquinas habilitadas o en los kioskos Narvesen o 7-Eleven. En general los precios del transporte público son bastante caros, entre 30 y 50 NOK por viaje, según se compre anticipadamente o en el propio transporte, y sobre 100 NOK los pases de 24 horas. Para más información sobre el transporte público en Oslo está bastante bien la web de Visit Oslo (en castellano) y sobre Bergen todo está en la web Skyss.
Si se necesita dejar equipaje por una horas en Bergen las consignas de la estación de tren son la mejor opción, hay varios tamaños, la intermedia, en la que entran una maleta grande y 2 mochilas son 60 NOK 24 horas (no alquilan por menos). Se puede pagar en metálico o con tarjeta en unas máquinas habilitadas que proporcionan un ticket con el código de re-apertura y están disponibles de 6 a 23:30.

Otras formas de visitar los fiordos son los tours de Norway in a nutshell o los cruceros, tanto los de las grandes empresas de cruceros habituales como el Hurtigruten, una línea regular que recorre la costa oeste de Noruega desde 1893, originariamente como medio de transporte del correo pero que en la actualidad lleva también pasajeros y carga, recorriendo 2700 kilómetros en 6 días.


Información y guías


Como en otras ocasiones, fueron los blogs de viajes los que más nos ayudaron a planificar nuestro recorrido por Noruega, siendo estos los que más nos ayudaron:
Y en la web de Buscablogs se pueden encontrar muchos más, tanto de Noruega como de otros destinos de Europa y el mundo.

Sin embargo, los mapas y guías de viaje no pueden faltar en nuestro equipaje, para tener así a mano toda la información necesaria durante nuestra estancia en el país.


Es difícil encontrar guías que se centren exclusivamente en los fiordos por lo que lo más habitual es recurrir a publicaciones de todo el país. Nosotros cogimos en la biblioteca la guía de Noruega de El País Aguilar, que conocía de otros destinos y me gustaba mucho su formato, y teníamos además los folletos que nos habían enviado gratuitamente desde VisitNorway. El enlace desde donde se podían descargar y solicitar los catálogos y mapas ya no está disponible y no he conseguido encontrarlos en su página, quizá este año ya no ofrezcan este servicio o lo actualicen en un futuro. Por si acaso, en esta web se puede ver el catálogo de La Noruega de los Fiordos de 2014.




Otro de los puntos importantes si vamos a desplazarnos en coche es llevar un buen mapa o GPS. En ocasiones viene gratis con el coche de alquiler pero otras veces hay que pagar si se quiere este servicio, como fue en nuestro caso. En previsión, y viendo lo útil que nos había sido llevar un mapa en el viaje del año anterior por Islandia, pedimos el Roadmap en la web de VisitNorway.




Es un mapa bastante básico, su escala es 1:1.000.000 y apenas vienen carreteras secundarias, por lo que compramos además en Amazon por 8.45 € el mapa de carreteras de Frytag & Berndt de Noruega central que engloba la mayor parte de la zona en la que más tiempo íbamos a pasar.



Este mapa es bastante bueno, muy completo, con bastante información de puntos de interés aparte de carreteras y distancias, aunque tiene como inconveniente que es muy grande y desplegarlo completo es casi misión imposible.

Además nos descargamos antes del viaje la aplicación Sygic de GPS en el móvil, que nos resultó muy útil, en especial para salir y entrar a Bergen. Como los mapas se pueden descargar previamente, una vez allí sólo necesita activar la localización para que funcione como GPS y no es necesario tener conexión a internet como puede ocurrir con otros navegadores como Google maps.


Alojamiento


En general el alojamiento es bastante caro en Noruega, es difícil encontrar algo en verano para 2 personas por menos de 60 € la noche salvo cabañas con baño compartido o habitaciones compartidas. Además, excepto en los hoteles, las sábanas y toallas no están incluidas en el precio y hay que llevarlas o alquilarlas durante la estancia (nosotros llevábamos nuestros queridos sacos sábanas). Para ajustar el precio lo máximo posible intentamos mirarlo con tiempo y al final pudimos encontrar sitios bastante decentes a precios asequibles, algunos en lugares incomparables. En las ciudades es donde más cuesta encontrar sitios económicos (en Bergen lo más barato que encontramos fue por 80 € la habitación para 2), aunque tuvimos la suerte de que en Oslo nos quedábamos en casa de unos amigos.


Estos son los alojamientos que recorrimos a lo largo del viaje, todos cabañas por ser lo más económico, salvo en Bergen la primera noche:


Otros datos de interés


  • Los enchufes son como en España, de 2 clavijas y 230 V, no hace falta adaptador
  • La hora es la misma que en la España peninsular, no hay diferencia horaria
  • En la mayoría de alojamientos y en muchas cafeterías y restaurantes hay wifi gratuito, no es necesario comprar tarjetas para conectarse a internet salvo que se necesite tener acceso de forma permanente
  • A mediados de agosto en la zona de los fiordos amanece sobre las 6 de la mañana y anochece entorno a las 21.30. Si molesta la luz para conciliar el sueño conviene llevar antifaz ya que, como en muchos otros países de Europa, no suelen tener persianas ni contraventanas.
  • La importación de alcohol y tabaco está limitada según la graduación y el tipo de tabaco (más info en la web del Ministerio de Asuntos Exteriores). Además se pueden introducir en el equipaje hasta 10 kg de productos cárnicos, lácteos y huevos si proceden del Espacio Económico Europeo, muy conveniente para llevar embutido
  • Conviene respetar los límites de velocidad y las normas de circulación ya que las multas son de las más elevadas de Europa, con por ejemplo más de 5.000 NOK por pasarse un semáforo en rojo o hacer un adelantamiento prohibido. Además es habitual que se exija el pago de la multa en el momento. Los límites de velocidad son de 50 km/h en ciudad, 70 - 80 km/h en zonas interurbanas y 100 km/h en autopista. 
  • Es obligatorio como en España el uso del cinturón de seguridad pero también de las luces de cruce las 24 horas
  • No es necesario pasaporte para los ciudadanos de la UE, con el DNI es suficiente
  • Conviene tramitar la Tarjeta Sanitaria Europea antes de viajar para poder ser atendido en las mismas condiciones que los residentes noruegos. Esto no exime de tener que pagar entre 20 y 30 € por consulta y las medicinas en su totalidad. También se puede contratar un seguro de viaje con distintas coberturas
  • El prefijo telefónico de Noruega es el +47 y el teléfono de emergencias el 112
  • La embajada española en Oslo está en Halvdan Svartes gate 13 y su horario de atención al público es de 10 a 14 de lunes a viernes.


Enlaces y aplicaciones útiles


          http://www.yr.no/
          http://pent.no/ 


martes, 21 de octubre de 2014

Día 1 en Islandia (9/09): círculo de oro, crater Kerid y cascada Hjalparfoss


Nuestro viaje había comenzado el día anterior sobre las 18.30 cuando cogimos el avión en Menorca rumbo a Barcelona. Llevamos una maleta facturada junto con las 2 de mano y como lo vuelos eran independientes al llegar tuvimos que recoger la maleta y volver a facturar. Allí tuvimos el primer momento que hacía presagiar que el inicio del viaje no sería un camino de rosas, ya que la mujer del mostrador de facturación de Vueling nos puso más pegas de lo normal, aunque como cumplíamos todas las condiciones no consiguió más que marearnos un rato.

Salimos de Barcelona puntuales antes de las 22.30, con aterrizaje previsto a la 1 de la mañana, hora local. Sin embargo las ya de por sí algo largas 4 horas de viaje acabaron convirtiéndose en casi 10… A mitad de camino aproximadamente el comandante informó de que debíamos retroceder hacia Edimburgo ya que en el aeropuerto de destino no se podía aterrizar por malas condiciones meteorológicas y como estábamos alcanzando el punto de no retorno, pasado el cual ya no se puede volver atrás para no comprometer las reservas de combustible, tenía que tomar esa decisión. Como además la terminal del aeropuerto de Edimburgo estaba cerrada tuvimos que estar más de 2 horas dentro del avión y aunque nos ofrecieron comida y bebida (a nosotros ya sólo nos llegaron patatas fritas y bollitos porque estábamos en las últimas filas) la espera se hizo eterna.

Finalmente llegamos al aeropuerto internacional de Keflavik sobre las 6 de la mañana, hora local. Habíamos quedado con la empresa de alquiler de coches Faircar que nos pasaban a recoger por allí pero con el retraso, pese a que habíamos escrito avisando, tuvimos que llamar para que nos vinieran a buscar. Una media hora más tarde nos dirigimos a recoger nuestra furgoneta, con la lluvia y el frío obligándonos a despertar. La nave de la empresa se encuentra a un par de kilómetros del aeropuerto dirección al pueblo de Keflavik. Tras esperar un rato a que llegara la ropa de cama que faltaba, nos dieron una breve pero práctica explicación sobre el uso de la furgoneta y comprobamos que estuviese todo en buen estado anotando los desperfectos que ya tenía. Poco después emprendimos cansados pero ilusionados nuestro viaje por la gran isla, disfrutando de todo lo que nos rodeaba, ya que nada más salir del aeropuerto se nota que Islandia es un país diferente.

Nuestra primera parada fue el centro comercial Kringlan, a las afueras de Reykjavik. Durante el vuelo me había dado cuenta que me había olvidado en casa el cable del cargador de la cámara así que tenía que buscar alguna tienda donde comprar otro y nos dirigimos al centro comercial Smariland, junto con el Kringlan de los más grandes de Islandia. Sin embargo en éste la mayor parte de las tiendas abrían a las 11 y aun no eran ni las 9 así que decidimos probar suerte en el Kringlan que me sonaba abría sobre las 10. Resultó ser así por lo que aprovechamos la espera para tomar un desayuno reconfortante y casualidades de la vida el camarero era un chico de Madrid que llevaba un par de años en Islandia. Estuvimos hablando con él un rato y durante el tiempo que estuvimos allí llegaron más españoles así que estábamos como en casa.

Kringlan es un centro comercial muy grande, de 2 plantas, con tiendas de todo tipo, la mayoría de ropa. El hipermercado que hay en su interior es Hagkaup, no es de los más baratos pero decidimos hacer nuestra compra inicial allí ya que parar en otro nos retrasaría demasiado. Por desgracia nuestra suerte parecía no mejorar ya que no tenían el cable que necesitaba. Resignados fuimos a una tienda Vodafone para comprar la tarjeta de internet para el móvil con la fortuna de que allí sí tenían el cable. Compramos la tarjeta más barata que tenían, menos de 12 euros 3 Gb. Preguntamos por la configuración, ya que habíamos leído que podía ser complicada, pero como nos pasaría en más ocasiones, las explicaciones fueron bastante "concisas". Por suerte probando cosillas conseguimos hacerla funcionar sin muchos problemas.


Y ya por fin iniciábamos nuestro recorrido por Islandia propiamente dicho. Nos dirigimos al Círculo de Oro, con primera parada en Þingvellir (o Thingvellir), a una media hora de Reykjavik. Para ello cogimos la carretera 49 hasta llegar a la 1 y pasado Mosfellsbær cogimos la 36. De camino paramos en un mirador junto a la carretera en el que se podía ver a lo lejos el lago Þingvallavatn, el más grande del país con 84 km cuadrados, aunque como seguía haciendo bastante malo, lloviendo a ratos y con algo de viento, no pudimos disfrutar mucho de las vistas. Este lago se encuentra a unos 100 m sobre el nivel del mar y su profundidad media es de 34 m aunque hay zonas donde alcanza los 114. El 90% del agua que llega hasta él lo hace desde fisuras bajo su superficie o junto a su orilla, proporcionándole muchos nutrientes y un variado ecosistema.
Un área bastante grande junto al aparcamiento estaba plagada de montoncitos de piedras colocados por los turistas que parece haberse convertido en la nueva moda y que veríamos más adelante en otras zonas.



Al poco tiempo llegamos a Þingvellir, que significa "Llanura del parlamento", convertido en Parque Nacional en 1930 debido a su importancia histórica y natural. Pasamos el primer desvío (que daba acceso al mirador de Hakið y al Centro de visitantes) hasta llegar al Centro de información del parque, que cuenta con cafetería, tienda de recuerdos e información sobre la naturaleza e historia del parque. Junto al edificio hay una zona de acampada con baños. Tras una breve parada técnica cogimos la carretera 361 que nos llevaba a la zona principal del parque, con varios aparcamientos y acceso a la cascada Oxararfoss, la falla de Almannagjá o la iglesia Þingvallakirkja.






En primer lugar nos acercamos a la cascada Oxararfoss, a unos 5 minutos del aparcamiento, que toma su nombre del río que discurre por la llanura de Þingvellir hasta desembocar en el lago Þingvallavatn, el Öxará. Probablemente de haberla visto al final del viaje no nos habría llamado demasiado la atención pero al ser la primera nos quedamos un rato disfrutando de ella y haciendo las fotos de rigor.




La llanura de Þingvellir es la zona emergente de la dorsal del Atlántico Norte, unión de las placas tectónicas americana y euroasiática. En los últimos 10.000 años la corteza terrestre se ha estado separando y hundiendo en esta zona. La separación se estima en 70 m en ese periodo, a razón de unos 3 mm al año, mientras que el suelo del valle se ha hundido alrededor de 40 m, lo que se aprecia en la diferencia de altura entre la parte alta de la falla Almannagjá y la planicie inferior.


Regresamos de la cascada recorriendo este increíble cañón y atravesando el puente sobre la cascada Drekkingarhylur o piscina de los ahogamientos, llamada así porque allí morían ahogadas las mujeres culpables de algún delito.




Poco después llegamos a Lögberg, la Roca de la ley, centro de las actividades del AlÞingi o parlamento, uno de los más antiguos del mundo, cuyo origen está poco antes del año 930 y que cobró especial relevancia durante el periodo de la Antigua Commonwealth, entre el 930 y el 1264. En ella, el legislador recitaba en alto las leyes, antes de que hubiese registros escritos, delante de representantes venidos de todo el país una vez al año durante el verano. La parte legislativa del parlamento, Lögrétta, también se situaba aquí, siendo además el alto tribunal del país, promulgando leyes y dictando sentencias en disputas legales. No fue hasta 1798 cuando el parlamento se trasladó a la capital.
Aquí fue también donde los islandeses adoptaron la religión cristiana entorno al año 1000 y esta relevancia ha permanecido en el tiempo, ya que acogió en 1930 el acto de promulgación de la Constitución y en 1944 la proclamación de la independencia de Dinamarca. En la actualidad una bandera de Islandia señala esta zona de tanta riqueza histórica.


Desde ahí se pueden ver  la iglesia Þingvallakirkja, construida a mediados del siglo XIX en el lugar donde había estado una de las primeras del país, y la granja Þingvallabær, en la actualidad residencia oficial de verano del primer ministro islandés y que fue construida en 1930 en conmemoración de los 1000 años del AlÞingi y como recuerdo a las construcciones en las que se hospedaban los representantes que asistían al mismo.



Seguimos andando un poco más a lo largo de la falla pero nuestros estómagos comenzaban a quejarse y aun nos quedaba mucho por ver asi que regresamos hacia el coche donde hicimos la primera de las comidas del viaje, unos bocadillos rápidos, ya que el tiempo no permitía más.

La zona se puede explorar mediante multitud de senderos, que permiten ver entre otras cosas, las fallas de Flosagjá cuyo fondo está lleno de agua y la de Peningagjá o falla de las monedas. En la guía Rother la ruta 47 recorre la zona en un paseo de 2 horas y media.




Nuestro siguiente objetivo fue el área geotermal de Geysir, que se encuentra a unos 50 minutos de Thingvellir. Se puede seguir por la 361, que va rodeando el lago hasta unirse con la 36, o retroceder desde el aparcamiento a la 36 que está en mejores condiciones. Después debemos coger la 365 y la 37, aunque en esta zona no hay pérdida ya que al ser tan turística está muy señalizado.
Se sabe perfectamente cuando has llegado, ya  que hay un gran aparcamiento junto a un complejo enorme que incluye un hotel, restaurante, piscina, tienda de recuerdos, museo e incluso zona de acampada y alquiler de caballos.



Es uno de los lugares más turísticos de Islandia pero eso no impide que parezca que estás en otro planeta. El suelo con zonas de fango hirviente toma colores que parecen convertirlo en una acuarela y el vapor que sale de las fisuras le da un aire todavía más subrealista.






Recorriendo el recinto nos encontramos con el centro de todas las miradas, Strokkur. En realidad el gran protagonista debería ser Geysir, el surtidor de agua caliente más grande del mundo y origen de la palabra géiser de uso universal. Con un chorrro que alcanzaba en ocasiones los 80 m de altura, por desgracia desde mediados del siglo XX  está aletargado y expulsa agua con muy poca frecuencia, aunque en el año 2000 como consecuencia de un terremoto estuvo activo durante 2 días alcanzando alturas de 120 m.


Strokkur sin embargo no supera los 20 m de altura aunque es mucho más activo, lanzando chorros ininterrumpidamente cada 5 - 10 minutos. La gente se arremolina a su alrededor para disfrutar del espectáculo.



Estuvimos bastante tiempo contemplándolo, como si fuéramos niños, haciendo fotos desde distintos ángulos, grabando vídeos, admirando lo imprevisible que podía ser al salir en ocasiones 2 veces seguidas o estar varios minutos sin volver a hacer acto de presencia... y sin embargo nos supo a poco y nos habría encantado quedarnos mucho tiempo más. Aunque nada es comparable a verlo en vivo os dejo aquí una secuencia de fotos de Strokkur para que tengáis una idea de la magnitud de cada erupción.

Y así es como queda cuando todo ha pasado...


Toda la zona es increíble y merece la pena dedicarle tiempo, ya que tiene rincones tan espectaculares como este, un poco más arriba y que permite tener otra perspectiva de este lugar tan especial (y eso que en nuestro caso el tiempo no acompañó, no puedo imaginar como tiene que ser este lugar un día de sol o cubierto de nieve...)



El tiempo se nos echaba encima y aun nos quedaba mucho por ver. Nos dirigimos a la parada que nos quedaba dentro del Círculo de oro, la cascada de Gullfoss, a 10 minutos de Geysir siguiendo la carretera 35. Al llegar al aparcamiento, junto al centro de visitantes, no se ve aún la cascada. Hay que bordear el edificio y dirigirse a alguno de los miradores existentes. Nosotros decidimos bajar al borde de la cascada. Para ello se deben tomar unas escaleras a mano derecha hasta llegar a la zona inferior donde hay otro aparcamiento. Ya desde ese punto se ve la majestuosidad de la cascada, que levanta una cortina de agua a su alrededor realzando la imagen de fuerza y espectáculo de la naturaleza.
  


Desde ahí se puede continuar por un camino llano bordeando el río Hvitá hasta llegar a la cascada. Se pasa junto a la escultura en honor a Sigridur Tomasdottir, famosa por haber evitado la construcción allí de una central hidroeléctrica.
Por desgracia no pudimos disfrutar mucho de la zona, ya que el cielo había vuelto a cerrarse y comenzó a llover con viento que junto con el agua que salía de la propia cascada lo hacía bastante desagradable. El camino estaba además bastante mojado y embarrado, y en el mirador junto a la cascada las piedras resbalaban bastante.


Tras las fotos de rigor volvimos sobre nuestros pasos y subimos de nuevo las escaleras hacia el centro de visitantes. Descartamos acercarnos al otro mirador ya que con el tiempo tan desagradable no apetecía mucho y preferíamos seguir hacia el próximo objetivo. Fue una pena no ver la cascada con mejor tiempo, seguro que un día de sol con el arcoiris haciendo acto de presencia tiene que dejar con la boca abierta.




Aun nos quedaban unas 3 horas hasta el anochecer y nos dirigimos hacia el sur, al cráter de Kerið, siguiendo todo el tiempo la carretera 35. Aunque en teoría se tardan unos 40 minutos en llegar de Gullfoss a Kerið se nos hizo un poco largo y ya dudábamos si nos habríamos pasado la desviación al ver como dejábamos atrás varios cráteres, cuando por fin lo encontramos a nuestra izquierda. Hay una caseta junto al aparcamiento, ya que para subir al cráter hay que pagar 2 € o 350 ISK, y el horario es de 10 a 20 horas.



El cráter de Kerið se formó hace unos 6.500 años y pertenece a una línea de cráteres conocida como Tjarnarhólar. Tiene forma ovalada y sus dimensiones son: 270 m de longitud, 170 de ancho y 55 m de profundidad, variando ésta entre 7 y 14 metros según el nivel de la capa freática.






Recorrerlo merece la pena, no se tarda demasiado, se puede incluso bajar hasta el agua y la combinación de colores verde del musgo, rojo de la tierra y azul del agua es espectacular, mi cámara estaba que echaba humo. Seguramente para la mayoría será otro más de los lugares visitados en Islandia pero a mí fue uno de los que más me gustó, aunque no sabría explicar muy bien el porqué, quizá las imágenes valgan más que las palabras como se suele decir.



Aunque ya era un poco tarde cuando acabamos de ver el cráter decidimos atrevernos con el plan que llevábamos pensado. Nos dirigimos a la cascada de Haifoss, la segunda cascada más alta de Islandia con 122 m. Habíamos leído que el acceso era complicado pero no perdíamos nada por intentarlo. Teníamos pensado pasar la noche en el camping de Leirubakki para poder coger allí al día siguiente el autobús destino a Landmannalaugar, llegando hasta allí por la carretera 26 desde Haifoss. Sin embargo nada salió como esperábamos.

Para llegar a Haifoss retrocedimos desde Kerið por la carretera 35 hasta coger la 31, que seguiríamos hasta enlazar con la 32. De camino, al poco de tomar la carretera 31, está Skálholt, pequeño pueblo famoso por ser uno de los primeros obispados de Islandia, con una gran catedral blanca construida en la década de los 50 y junto a ella una pequeña cabaña con techo de turba. Pasamos sin detenernos ya que íbamos un poco justos de tiempo.




Donde si paramos fue en la pequeña cascada de Hjalparfoss, unos kilómetros antes de llegar a Haifoss, a la que se accede por una pista de piedras a mano derecha en no muy buenas condiciones pero de algo menos de 2 km. No se tarda mucho en ver y merece la pena, el rincón es muy bonito.



Sin embargo por desgracia, cuando llegamos al desvío hacia Haifoss, que tal y como habíamos leído no está señalizado, comprobamos que era una pista en muy malas condiciones y con bastante pendiente y no quisimos arriesgarnos, ya habíamos sufrido en la anterior que no llegaba a 2 km y esta eran por lo menos 7. Además tampoco contábamos con mucho tiempo de luz así que decidimos continuar hacia nuestro destino para dormir. Con lo que sí que no contábamos era con que la “carretera” 26 sería una pista no mucho mejor que la de acceso a Haifoss, aunque prácticamente llana. Nos adentramos por ella con la esperanza de que al poco  mejorase pero tras casi 20 minutos yendo como máximo a 40 km/h tuvimos que desistir. Al hecho de que se hacía de noche se añadió la llovizna que nos había vuelto a acompañar y a que la zona que nos rodeaba parecía más un paisaje marciano que un lugar de la Tierra. De hecho no nos encontrábamos a demasiados kilómetros del temido Hekla, de 1.491 m pero invisible para nosotros por la espesa capa de nubes, uno de los volcanes más activos y temidos de Islandia, con una veintena de erupciones desde la colonización del país.

En todo el tiempo que estuvimos por allí solo vimos un todoterreno, y con miedo de lo que pudiera pasar si pinchábamos o teníamos cualquier percance, al no haber nada ni nadie en tantos kilómetros a la redonda tuvimos que darnos la vuelta, con la consiguiente decisión de no ir al día siguiente a Landmannalaugar, ya que llegar hasta allí dando todo el rodeo nos llevaría más de 2 horas y ya eran más de las 8.



El camino de vuelta, de noche, con la llovizna que no nos abandonaba y el cansancio acumulado de la noche anterior de viaje sin dormir fue eterno y bastante deprimente. Parecía que el viaje había empezado con mal pie y no conseguía remontar.

De camino habíamos pasado por el pueblo de Árnes en el que supuestamente había un camping, por lo que nos dirigimos hacia allí. En realidad el camping no era más que un área de acampada con un par de mesas de madera, una caseta con 2 duchas y otra con 2 retretes y varios fregaderos al aire libre. Preguntamos en un hostal cercano si sabían si había recepción o algún sitio al que acudir y nos dijeron que creían que en septiembre ya no cobraban. En la pared de los fregaderos había un papel que decía que se debían pagar las 1000 ISK que costaba por persona en la recepción que estaba en un oficio próximo, una especie de centro de visitantes, pero allí todo estaba cerrado. Como en la zona había ya una tienda de campaña colocamos la furgoneta y tras hacer nuestra primera cena en la campervan con bastante buen resultado nos fuimos a dormir tras más de 30 horas sin habernos acostado.