martes, 21 de octubre de 2014

Día 1 en Islandia (9/09): círculo de oro, crater Kerid y cascada Hjalparfoss


Nuestro viaje había comenzado el día anterior sobre las 18.30 cuando cogimos el avión en Menorca rumbo a Barcelona. Llevamos una maleta facturada junto con las 2 de mano y como lo vuelos eran independientes al llegar tuvimos que recoger la maleta y volver a facturar. Allí tuvimos el primer momento que hacía presagiar que el inicio del viaje no sería un camino de rosas, ya que la mujer del mostrador de facturación de Vueling nos puso más pegas de lo normal, aunque como cumplíamos todas las condiciones no consiguió más que marearnos un rato.

Salimos de Barcelona puntuales antes de las 22.30, con aterrizaje previsto a la 1 de la mañana, hora local. Sin embargo las ya de por sí algo largas 4 horas de viaje acabaron convirtiéndose en casi 10… A mitad de camino aproximadamente el comandante informó de que debíamos retroceder hacia Edimburgo ya que en el aeropuerto de destino no se podía aterrizar por malas condiciones meteorológicas y como estábamos alcanzando el punto de no retorno, pasado el cual ya no se puede volver atrás para no comprometer las reservas de combustible, tenía que tomar esa decisión. Como además la terminal del aeropuerto de Edimburgo estaba cerrada tuvimos que estar más de 2 horas dentro del avión y aunque nos ofrecieron comida y bebida (a nosotros ya sólo nos llegaron patatas fritas y bollitos porque estábamos en las últimas filas) la espera se hizo eterna.

Finalmente llegamos al aeropuerto internacional de Keflavik sobre las 6 de la mañana, hora local. Habíamos quedado con la empresa de alquiler de coches Faircar que nos pasaban a recoger por allí pero con el retraso, pese a que habíamos escrito avisando, tuvimos que llamar para que nos vinieran a buscar. Una media hora más tarde nos dirigimos a recoger nuestra furgoneta, con la lluvia y el frío obligándonos a despertar. La nave de la empresa se encuentra a un par de kilómetros del aeropuerto dirección al pueblo de Keflavik. Tras esperar un rato a que llegara la ropa de cama que faltaba, nos dieron una breve pero práctica explicación sobre el uso de la furgoneta y comprobamos que estuviese todo en buen estado anotando los desperfectos que ya tenía. Poco después emprendimos cansados pero ilusionados nuestro viaje por la gran isla, disfrutando de todo lo que nos rodeaba, ya que nada más salir del aeropuerto se nota que Islandia es un país diferente.

Nuestra primera parada fue el centro comercial Kringlan, a las afueras de Reykjavik. Durante el vuelo me había dado cuenta que me había olvidado en casa el cable del cargador de la cámara así que tenía que buscar alguna tienda donde comprar otro y nos dirigimos al centro comercial Smariland, junto con el Kringlan de los más grandes de Islandia. Sin embargo en éste la mayor parte de las tiendas abrían a las 11 y aun no eran ni las 9 así que decidimos probar suerte en el Kringlan que me sonaba abría sobre las 10. Resultó ser así por lo que aprovechamos la espera para tomar un desayuno reconfortante y casualidades de la vida el camarero era un chico de Madrid que llevaba un par de años en Islandia. Estuvimos hablando con él un rato y durante el tiempo que estuvimos allí llegaron más españoles así que estábamos como en casa.

Kringlan es un centro comercial muy grande, de 2 plantas, con tiendas de todo tipo, la mayoría de ropa. El hipermercado que hay en su interior es Hagkaup, no es de los más baratos pero decidimos hacer nuestra compra inicial allí ya que parar en otro nos retrasaría demasiado. Por desgracia nuestra suerte parecía no mejorar ya que no tenían el cable que necesitaba. Resignados fuimos a una tienda Vodafone para comprar la tarjeta de internet para el móvil con la fortuna de que allí sí tenían el cable. Compramos la tarjeta más barata que tenían, menos de 12 euros 3 Gb. Preguntamos por la configuración, ya que habíamos leído que podía ser complicada, pero como nos pasaría en más ocasiones, las explicaciones fueron bastante "concisas". Por suerte probando cosillas conseguimos hacerla funcionar sin muchos problemas.


Y ya por fin iniciábamos nuestro recorrido por Islandia propiamente dicho. Nos dirigimos al Círculo de Oro, con primera parada en Þingvellir (o Thingvellir), a una media hora de Reykjavik. Para ello cogimos la carretera 49 hasta llegar a la 1 y pasado Mosfellsbær cogimos la 36. De camino paramos en un mirador junto a la carretera en el que se podía ver a lo lejos el lago Þingvallavatn, el más grande del país con 84 km cuadrados, aunque como seguía haciendo bastante malo, lloviendo a ratos y con algo de viento, no pudimos disfrutar mucho de las vistas. Este lago se encuentra a unos 100 m sobre el nivel del mar y su profundidad media es de 34 m aunque hay zonas donde alcanza los 114. El 90% del agua que llega hasta él lo hace desde fisuras bajo su superficie o junto a su orilla, proporcionándole muchos nutrientes y un variado ecosistema.
Un área bastante grande junto al aparcamiento estaba plagada de montoncitos de piedras colocados por los turistas que parece haberse convertido en la nueva moda y que veríamos más adelante en otras zonas.



Al poco tiempo llegamos a Þingvellir, que significa "Llanura del parlamento", convertido en Parque Nacional en 1930 debido a su importancia histórica y natural. Pasamos el primer desvío (que daba acceso al mirador de Hakið y al Centro de visitantes) hasta llegar al Centro de información del parque, que cuenta con cafetería, tienda de recuerdos e información sobre la naturaleza e historia del parque. Junto al edificio hay una zona de acampada con baños. Tras una breve parada técnica cogimos la carretera 361 que nos llevaba a la zona principal del parque, con varios aparcamientos y acceso a la cascada Oxararfoss, la falla de Almannagjá o la iglesia Þingvallakirkja.






En primer lugar nos acercamos a la cascada Oxararfoss, a unos 5 minutos del aparcamiento, que toma su nombre del río que discurre por la llanura de Þingvellir hasta desembocar en el lago Þingvallavatn, el Öxará. Probablemente de haberla visto al final del viaje no nos habría llamado demasiado la atención pero al ser la primera nos quedamos un rato disfrutando de ella y haciendo las fotos de rigor.




La llanura de Þingvellir es la zona emergente de la dorsal del Atlántico Norte, unión de las placas tectónicas americana y euroasiática. En los últimos 10.000 años la corteza terrestre se ha estado separando y hundiendo en esta zona. La separación se estima en 70 m en ese periodo, a razón de unos 3 mm al año, mientras que el suelo del valle se ha hundido alrededor de 40 m, lo que se aprecia en la diferencia de altura entre la parte alta de la falla Almannagjá y la planicie inferior.


Regresamos de la cascada recorriendo este increíble cañón y atravesando el puente sobre la cascada Drekkingarhylur o piscina de los ahogamientos, llamada así porque allí morían ahogadas las mujeres culpables de algún delito.




Poco después llegamos a Lögberg, la Roca de la ley, centro de las actividades del AlÞingi o parlamento, uno de los más antiguos del mundo, cuyo origen está poco antes del año 930 y que cobró especial relevancia durante el periodo de la Antigua Commonwealth, entre el 930 y el 1264. En ella, el legislador recitaba en alto las leyes, antes de que hubiese registros escritos, delante de representantes venidos de todo el país una vez al año durante el verano. La parte legislativa del parlamento, Lögrétta, también se situaba aquí, siendo además el alto tribunal del país, promulgando leyes y dictando sentencias en disputas legales. No fue hasta 1798 cuando el parlamento se trasladó a la capital.
Aquí fue también donde los islandeses adoptaron la religión cristiana entorno al año 1000 y esta relevancia ha permanecido en el tiempo, ya que acogió en 1930 el acto de promulgación de la Constitución y en 1944 la proclamación de la independencia de Dinamarca. En la actualidad una bandera de Islandia señala esta zona de tanta riqueza histórica.


Desde ahí se pueden ver  la iglesia Þingvallakirkja, construida a mediados del siglo XIX en el lugar donde había estado una de las primeras del país, y la granja Þingvallabær, en la actualidad residencia oficial de verano del primer ministro islandés y que fue construida en 1930 en conmemoración de los 1000 años del AlÞingi y como recuerdo a las construcciones en las que se hospedaban los representantes que asistían al mismo.



Seguimos andando un poco más a lo largo de la falla pero nuestros estómagos comenzaban a quejarse y aun nos quedaba mucho por ver asi que regresamos hacia el coche donde hicimos la primera de las comidas del viaje, unos bocadillos rápidos, ya que el tiempo no permitía más.

La zona se puede explorar mediante multitud de senderos, que permiten ver entre otras cosas, las fallas de Flosagjá cuyo fondo está lleno de agua y la de Peningagjá o falla de las monedas. En la guía Rother la ruta 47 recorre la zona en un paseo de 2 horas y media.




Nuestro siguiente objetivo fue el área geotermal de Geysir, que se encuentra a unos 50 minutos de Thingvellir. Se puede seguir por la 361, que va rodeando el lago hasta unirse con la 36, o retroceder desde el aparcamiento a la 36 que está en mejores condiciones. Después debemos coger la 365 y la 37, aunque en esta zona no hay pérdida ya que al ser tan turística está muy señalizado.
Se sabe perfectamente cuando has llegado, ya  que hay un gran aparcamiento junto a un complejo enorme que incluye un hotel, restaurante, piscina, tienda de recuerdos, museo e incluso zona de acampada y alquiler de caballos.



Es uno de los lugares más turísticos de Islandia pero eso no impide que parezca que estás en otro planeta. El suelo con zonas de fango hirviente toma colores que parecen convertirlo en una acuarela y el vapor que sale de las fisuras le da un aire todavía más subrealista.






Recorriendo el recinto nos encontramos con el centro de todas las miradas, Strokkur. En realidad el gran protagonista debería ser Geysir, el surtidor de agua caliente más grande del mundo y origen de la palabra géiser de uso universal. Con un chorrro que alcanzaba en ocasiones los 80 m de altura, por desgracia desde mediados del siglo XX  está aletargado y expulsa agua con muy poca frecuencia, aunque en el año 2000 como consecuencia de un terremoto estuvo activo durante 2 días alcanzando alturas de 120 m.


Strokkur sin embargo no supera los 20 m de altura aunque es mucho más activo, lanzando chorros ininterrumpidamente cada 5 - 10 minutos. La gente se arremolina a su alrededor para disfrutar del espectáculo.



Estuvimos bastante tiempo contemplándolo, como si fuéramos niños, haciendo fotos desde distintos ángulos, grabando vídeos, admirando lo imprevisible que podía ser al salir en ocasiones 2 veces seguidas o estar varios minutos sin volver a hacer acto de presencia... y sin embargo nos supo a poco y nos habría encantado quedarnos mucho tiempo más. Aunque nada es comparable a verlo en vivo os dejo aquí una secuencia de fotos de Strokkur para que tengáis una idea de la magnitud de cada erupción.

Y así es como queda cuando todo ha pasado...


Toda la zona es increíble y merece la pena dedicarle tiempo, ya que tiene rincones tan espectaculares como este, un poco más arriba y que permite tener otra perspectiva de este lugar tan especial (y eso que en nuestro caso el tiempo no acompañó, no puedo imaginar como tiene que ser este lugar un día de sol o cubierto de nieve...)



El tiempo se nos echaba encima y aun nos quedaba mucho por ver. Nos dirigimos a la parada que nos quedaba dentro del Círculo de oro, la cascada de Gullfoss, a 10 minutos de Geysir siguiendo la carretera 35. Al llegar al aparcamiento, junto al centro de visitantes, no se ve aún la cascada. Hay que bordear el edificio y dirigirse a alguno de los miradores existentes. Nosotros decidimos bajar al borde de la cascada. Para ello se deben tomar unas escaleras a mano derecha hasta llegar a la zona inferior donde hay otro aparcamiento. Ya desde ese punto se ve la majestuosidad de la cascada, que levanta una cortina de agua a su alrededor realzando la imagen de fuerza y espectáculo de la naturaleza.
  


Desde ahí se puede continuar por un camino llano bordeando el río Hvitá hasta llegar a la cascada. Se pasa junto a la escultura en honor a Sigridur Tomasdottir, famosa por haber evitado la construcción allí de una central hidroeléctrica.
Por desgracia no pudimos disfrutar mucho de la zona, ya que el cielo había vuelto a cerrarse y comenzó a llover con viento que junto con el agua que salía de la propia cascada lo hacía bastante desagradable. El camino estaba además bastante mojado y embarrado, y en el mirador junto a la cascada las piedras resbalaban bastante.


Tras las fotos de rigor volvimos sobre nuestros pasos y subimos de nuevo las escaleras hacia el centro de visitantes. Descartamos acercarnos al otro mirador ya que con el tiempo tan desagradable no apetecía mucho y preferíamos seguir hacia el próximo objetivo. Fue una pena no ver la cascada con mejor tiempo, seguro que un día de sol con el arcoiris haciendo acto de presencia tiene que dejar con la boca abierta.




Aun nos quedaban unas 3 horas hasta el anochecer y nos dirigimos hacia el sur, al cráter de Kerið, siguiendo todo el tiempo la carretera 35. Aunque en teoría se tardan unos 40 minutos en llegar de Gullfoss a Kerið se nos hizo un poco largo y ya dudábamos si nos habríamos pasado la desviación al ver como dejábamos atrás varios cráteres, cuando por fin lo encontramos a nuestra izquierda. Hay una caseta junto al aparcamiento, ya que para subir al cráter hay que pagar 2 € o 350 ISK, y el horario es de 10 a 20 horas.



El cráter de Kerið se formó hace unos 6.500 años y pertenece a una línea de cráteres conocida como Tjarnarhólar. Tiene forma ovalada y sus dimensiones son: 270 m de longitud, 170 de ancho y 55 m de profundidad, variando ésta entre 7 y 14 metros según el nivel de la capa freática.






Recorrerlo merece la pena, no se tarda demasiado, se puede incluso bajar hasta el agua y la combinación de colores verde del musgo, rojo de la tierra y azul del agua es espectacular, mi cámara estaba que echaba humo. Seguramente para la mayoría será otro más de los lugares visitados en Islandia pero a mí fue uno de los que más me gustó, aunque no sabría explicar muy bien el porqué, quizá las imágenes valgan más que las palabras como se suele decir.



Aunque ya era un poco tarde cuando acabamos de ver el cráter decidimos atrevernos con el plan que llevábamos pensado. Nos dirigimos a la cascada de Haifoss, la segunda cascada más alta de Islandia con 122 m. Habíamos leído que el acceso era complicado pero no perdíamos nada por intentarlo. Teníamos pensado pasar la noche en el camping de Leirubakki para poder coger allí al día siguiente el autobús destino a Landmannalaugar, llegando hasta allí por la carretera 26 desde Haifoss. Sin embargo nada salió como esperábamos.

Para llegar a Haifoss retrocedimos desde Kerið por la carretera 35 hasta coger la 31, que seguiríamos hasta enlazar con la 32. De camino, al poco de tomar la carretera 31, está Skálholt, pequeño pueblo famoso por ser uno de los primeros obispados de Islandia, con una gran catedral blanca construida en la década de los 50 y junto a ella una pequeña cabaña con techo de turba. Pasamos sin detenernos ya que íbamos un poco justos de tiempo.




Donde si paramos fue en la pequeña cascada de Hjalparfoss, unos kilómetros antes de llegar a Haifoss, a la que se accede por una pista de piedras a mano derecha en no muy buenas condiciones pero de algo menos de 2 km. No se tarda mucho en ver y merece la pena, el rincón es muy bonito.



Sin embargo por desgracia, cuando llegamos al desvío hacia Haifoss, que tal y como habíamos leído no está señalizado, comprobamos que era una pista en muy malas condiciones y con bastante pendiente y no quisimos arriesgarnos, ya habíamos sufrido en la anterior que no llegaba a 2 km y esta eran por lo menos 7. Además tampoco contábamos con mucho tiempo de luz así que decidimos continuar hacia nuestro destino para dormir. Con lo que sí que no contábamos era con que la “carretera” 26 sería una pista no mucho mejor que la de acceso a Haifoss, aunque prácticamente llana. Nos adentramos por ella con la esperanza de que al poco  mejorase pero tras casi 20 minutos yendo como máximo a 40 km/h tuvimos que desistir. Al hecho de que se hacía de noche se añadió la llovizna que nos había vuelto a acompañar y a que la zona que nos rodeaba parecía más un paisaje marciano que un lugar de la Tierra. De hecho no nos encontrábamos a demasiados kilómetros del temido Hekla, de 1.491 m pero invisible para nosotros por la espesa capa de nubes, uno de los volcanes más activos y temidos de Islandia, con una veintena de erupciones desde la colonización del país.

En todo el tiempo que estuvimos por allí solo vimos un todoterreno, y con miedo de lo que pudiera pasar si pinchábamos o teníamos cualquier percance, al no haber nada ni nadie en tantos kilómetros a la redonda tuvimos que darnos la vuelta, con la consiguiente decisión de no ir al día siguiente a Landmannalaugar, ya que llegar hasta allí dando todo el rodeo nos llevaría más de 2 horas y ya eran más de las 8.



El camino de vuelta, de noche, con la llovizna que no nos abandonaba y el cansancio acumulado de la noche anterior de viaje sin dormir fue eterno y bastante deprimente. Parecía que el viaje había empezado con mal pie y no conseguía remontar.

De camino habíamos pasado por el pueblo de Árnes en el que supuestamente había un camping, por lo que nos dirigimos hacia allí. En realidad el camping no era más que un área de acampada con un par de mesas de madera, una caseta con 2 duchas y otra con 2 retretes y varios fregaderos al aire libre. Preguntamos en un hostal cercano si sabían si había recepción o algún sitio al que acudir y nos dijeron que creían que en septiembre ya no cobraban. En la pared de los fregaderos había un papel que decía que se debían pagar las 1000 ISK que costaba por persona en la recepción que estaba en un oficio próximo, una especie de centro de visitantes, pero allí todo estaba cerrado. Como en la zona había ya una tienda de campaña colocamos la furgoneta y tras hacer nuestra primera cena en la campervan con bastante buen resultado nos fuimos a dormir tras más de 30 horas sin habernos acostado.



martes, 14 de octubre de 2014

Islandia - Datos prácticos


Algunos datos sobre Islandia

Islandia tiene una población de unos 325.000 habitantes de los cuales más de 200.000 viven en el área metropolitana de Reykjavik, la capital. Tiene una superficie de 103.000 kilómetros cuadrados, aproximadamente como Andalucía y Murcia juntas, pero más del 80 % del territorio está deshabitado. Es la segunda isla más grande de Europa y esta separada 290 km de su vecino más próximo, Groenlandia.
El idioma oficial es el islandés, imposible de entender para la mayoría de mortales (a mis oídos sonaba como una mezcla de alemán y gaélico), pero la mayoría de la gente entiende y habla inglés y danés.
La población islandesa es mayoritariamente protestante, siendo la iglesia nacional de Islandia la luterana.
Islandia se independizó de Dinamarca en 1944, convirtiéndose en una república democrática.
Geológicamente es un país joven, se ha ido formando durante los últimos 20 millones de años. Sólo un cuarto del país está cubierto de vegetación, mientras que el 11 % está bajo glaciares, siendo el Vatnajökull el mayor, con una superficie de 8.300 kilómetros cuadrados, más grande que todos los glaciares de Europa juntos. Los lagos cubren el 3 % de su superficie y está surcada por numerosos ríos de flujo muy variable debido a la influencia de las lluvias y aguas glaciares. 

Algunas palabras útiles en islandés, ya que son inicio o terminación de los nombres de muchos lugares de interés en la isla, son:
                       • Agua: Vatna                                                • Glaciar: Jökull           
                       • Cascada: Foss                                            • Montaña: Fjall
                       • Lago: Vatn                                                  
• Península: Ness
                       • Fiordo: Fjordur                                            
• Volcán: Eladfjall


Vuelos

Desde España hay varias compañías con vuelos directos a Islandia en verano. Entre ellas están Vueling, con vuelos desde Barcelona, Icelandair, desde Barcelona y Madrid y Wow air, que viaja desde Barcelona o Alicante. Ésta última extiende su temporada de vuelos de abril a octubre.

Nosotros optamos por el Vueling desde Barcelona ya que cuando lo buscamos a principios de año era el que ofrecía mejores precios. Nos salió ida y vuelta los 2 con una maleta facturada por 555 €, a lo que hubo que añadir los vuelos Menorca - Barcelona que hicimos también con Vueling por cuestión de horarios. La duración del vuelo es de unas 4,5 horas. El vuelo de ida sale de Barcelona sobre las 22.30 y llega a Reykjavik sobre la 1 de la mañana, hora local, lunes y jueves. En Islandia en verano hay dos horas menos que en España y en invierno una. Ese mismo avión es el que se coge de vuelta, por lo que se puede volver martes y viernes saliendo de allí a la 1.30 con llegada a Barcelona sobre las 8, hora peninsular, es decir, toca pasar la noche en el avión.


Todos los vuelos internacionales a Islandia llegan al aeropuerto de Keflavik, ya que el de Reykjavik es sólo para vuelos domésticos y a Groenlandia e Islas Feroe. Éste aeropuerto se encuentra a unos 50 km de la capital y existen varios autobuses que conectan ambos lugares, normalmente con horario asociado a las llegadas de los vuelos. En caso de alquilar un vehículo, muchas de las empresas los entregan en el aeropuerto o te recogen y te llevan a donde tienen la oficina, como fue nuestro caso.


Economía y compras

La moneda oficial de Islandia es la króna o corona islandesa (kr o ISK). Actualmente el cambio está aproximadamente 1 € = 153 ISK (podéis consultarlo aquí), por lo que a la hora de hacernos una idea del precio de las cosas resulta bastante práctico pensar en pesetas, cuyo cambio es similar.


Islandia ha sido durante muchos años uno de los países con nivel de vida más alto de Europa y del mundo. Sin embargo, tras la crisis de 2008 los precios bajaron considerablemente, y aunque ahora están volviendo a subir por la recuperación admirable que está consiguiendo el país, nos pareció éste otro motivo a tener en cuenta a la hora de elegirlo como destino de nuestro viaje.

Quizá lo más caro allí en proporción a lo que conocemos o a otros países de nuestro entorno sea el alojamiento y algunos artículos de vestir u alimentos como la fruta o el alcohol, mientras que el resto puede estar dentro de los márgenes habituales. Por ejemplo el litro de diésel estaba entre 240 y 250 ISK, es decir aproximadamente a 1,60 €/litro, podéis consultar los precios actualizados aquí.

Algunos otros ejemplos de precios de productos de uso diario:
  • Baguette: 200 - 400 ISK = 1,30 - 2,60 € (según el supermercado)
  • Sobre fideua Knorr 2 raciones: 369 ISK = 2,40 €
  • Gel baño / champú mediano: 265 ISK = 1,70 €
  • Bote patatas paja grande: 698 ISK = 4,50 €
  • Paquete queso lonchas 500 g: 879 ISK = 5,75 €
  • Paquete galletas con chocolate grande: 419 ISK = 2,75 €
  • Botella aceite oliva 1/2 L: 598 ISK = 3,91 €
En restauración, las propinas están incluidas en el precio, por lo que no es necesario dejar nada salvo que se quiera reconocer un trato excelente.

Respecto al cambio de moneda lo cierto es que se cumple lo de que no es necesario llevar dinero en metálico, ya que se puede pagar prácticamente todo con tarjeta, incluso un pan en el supermercado o un viaje en autobús. Nosotros, por estar más tranquilos, cambiamos 50 € al llegar allí, en el Landsbankinn del aeropuerto, en la zona de llegadas, aunque habíamos leído que otra opción era sacarlo directamente de un cajero. Depende del banco en el que tengáis la cuenta y las comisiones que aplique, normalmente podéis encontrar esta información en su página web. En nuestro caso nos sobró la mayoría de lo que cambiamos, por lo que lo usamos para pagar los souvenirs que compramos en Reykjavik el último día, aunque sí que hay algunos sitios en los que puede venir bien, como en algunos baños junto a sitios turísticos que piden 100 ISK por mantenimiento o en algunas áreas de acampada donde no hay recepción o está abierta pocas horas y te solicitan que dejes el importe de la estancia en una cajita. Lo que sí interesa es que la tarjeta, o al menos una de ellas, sea de crédito, ya que en algunos sitios, como en el alquiler del coche, pueden bloquearte una cantidad como fianza que luego sólo cobran en caso de haber cualquier desperfecto o incidente.

Los no residentes en Islandia podemos por otro lado solicitar una devolución del IVA (VAT por sus siglas en inglés) de nuestras compras, siempre que éstas superen las 4000 ISK (IVA incluido) en un mismo punto de venta y que abandonemos Islandia en un plazo máximo de 3 meses desde la fecha de la compra. No es aplicable a supermercados, hoteles, restaurantes, excursiones...

En las tiendas de recuerdos suelen preguntar si estás interesado, pero sino se debe indicar para que así te proporcionen un formulario de solicitud (Tax free form) junto con el recibo original de la compra correspondiente. 
En nuestro caso, como el importe era de algo menos de 5000 ISK, nos dirigimos, una vez en el aeropuerto, al Punto de reembolso que está en la segunda planta, una vez pasado el control de seguridad. Allí entregamos el formulario cumplimentado con el recibo de compra y nos preguntan cómo queremos recibir el importe a devolver, si en metálico o con tarjeta. En ésta segunda opción el reintegro tarda entre 5 y 10 días. 
Podéis encontrar más información sobre la devolución del IVA aquí.

Y por si sirve para tener una idea, estos son los gastos aproximados de nuestro viaje para 2 personas:
  • Aviones desde Barcelona: 555 €
  • Alquiler campervan 10 días: 1000 €
  • Gasolina (2800 km): 300 €
  • Comida: 250 €
  • Alojamiento: 200 €
  • Actividades (trekking glaciar + barco ballenas + baños termales): 270 €
Por tanto el total andaría sobre los 2600 € para 11 días (10 noches) y 2 personas. Por supuesto estos precios varían según las fechas, características del viaje, preferencias personales y la antelación con la que se reserven los vuelos o el coche, pero espero que os sirva de ayuda si estáis planeando vuestro viaje a Islandia.


Transporte

A la hora de elegir el tipo de vehículo que íbamos a alquilar para dar la vuelta a la isla, los factores principales a tener en cuenta fueron el precio y que nos diera libertad de movimiento. Puesto que en septiembre el tiempo puede no ser ya demasiado bueno decidimos descartar la opción del camping, que en principio, junto con el alquiler de un turismo pequeño, es la más económica. Las caravanas también las descartamos, principalmente por su precio más elevado, pero también por las limitaciones en cuanto a velocidad, estabilidad en caso de fuertes vientos o tránsito por algunas pistas. Nos quedaban entonces las opciones del 4x4 y las campervan, y escogimos la segunda por varias razones. En primer lugar nos daba libertad de movimiento, ya que como lleva para cocinar y dormir podíamos pasar la noche donde nos viniese mejor sin depender de alojamientos y reservas. Además era más económico para las fechas que habíamos elegido y como el recorrido que teníamos pensado era principalmente por asfalto o pistas en buenas condiciones (o eso creíamos) no tendríamos ningún problema. La única zona que sí requería de 4x4 obligatoriamente era Landmannalaugar y decidimos ir en autobús para conocerlo sin gastar demasiado dinero, aunque esto supusiese pasar poco tiempo en la zona.

Tras buscar por Internet todas las web de empresas de alquiler de coches (de esto se encargo José) finalmente optamos por Faircar. De las que miramos era la que nos ofrecía el segundo precio más bajo reservando con antelación, por detrás de Kuku campers, pero nos gustaba más su distribución interior y todos los comentarios que vimos eran bastante buenos. Luego estando allí vimos un montón de furgonetas de Kuku campers de distintos tamaños así que supongo que tampoco saldrán mal y el precio era de unos 100 euros menos por los 10 días. Aún así nosotros quedamos muy contentos con nuestra elección, nos dieron una Volkswagen Caddy parecida a la de las fotos, que venía con GPS, kilometraje ilimitado, cortinillas de ventosa para las ventanillas y un montón de utensilios de cocina. Cuenta con un tanque de agua de unos 10 L, nevera, una especie de fregadero donde lavar que incluye cepillo y jabón, y un hornillo de gas que viene con 6 cartuchos con un coste de 7 € cada uno de ellos, que sólo cobran en caso de usarlos. La única pega es que al reservar hay que pagar el importe íntegro y es fácil encontrarse con la duda de si esperar, con el riesgo de que se agoten o suba el precio, o cogerlo cuanto antes y que luego surja algún imprevisto (como nuestro amigo el volcán) que nos obligue a cancelar y perder una parte del dinero.




Respecto al seguro del coche nosotros cogimos el que venía por defecto, que incluía robos y daños por colisión y a terceros, y añadimos el de gravilla (gravel protection) por 5 € más al día, ya que habíamos leído que era recomendable al haber bastantes pistas transitables pero no en muy buenas condiciones. Fue todo un acierto y lo recomiendo al 100 %, ya que no se trata sólo de por donde vayamos nosotros sino también de los coches que nos cruzamos. En nuestro caso, circulando por la Ring Road en un tramo asfaltado de la zona sureste al cruzarnos con un todoterreno nos saltó una piedrita que nos dejó marca en la luna delantera, por lo que no nos arrepentimos nada de haberlo contratado.

Otras opciones, como el transporte público o el autostop creo que no son muy compatibles con este país, al menos si se busca recorrerlo entero, si bien en verano al ser temporada alta aumentan las líneas y frecuencias de autobús así como el número de coches en la carretera (principalmente turistas, a los de allí los reconoceréis por los enormes 4x4 o pick-ups que conducen). Conocimos a un chico alemán en uno de los camping en los que estuvimos que viajaba así y le estaba costando bastante moverse, aunque por supuesto todo depende del plan que lleves y el tiempo del que dispongas.


Información y guías

A la hora de informarnos sobre el país, tanto en cuestiones prácticas como para planificar la ruta del viaje, recurrimos principalmente a Internet y en especial a blogs de viajes. Aquí os dejo los que se convirtieron en nuestros blogs de referencia:

o      Mi maleta y yo, 14 días dando la vuelta a Islandia en agosto de 2012  
o      Los viajes de David y Neus, 2 semanas rodeando Islandia en julio de 2011 
o      Paco y Vero travels, 8 días por el sur de Islandia en agosto de 2012 
o      Apeadero, blog de viajes de Iván y Nuria, 2 semanas recorriendo Islandia en abril de 2014


También nos gustó mucho el blog Al filo de lo impresentable, en el que cuentan su experiencia de 4 días realizando el trekking de Landmannalaugar con unas fotos muy chulas, pero como por falta de tiempo no podíamos incluirlo en nuestros planes sirvió básicamente para ponernos los dientes largos…

Y por supuesto en la web de Los viajeros y en Islandia 24 podéis encontrar foros sobre el tema, artículos e información actualizada de lo que ocurre en el país. Para nosotros fueron muy útiles, además de para obtener información, para seguir la evolución del volcán Bardarbunga.

A la vuelta hemos visto muchos otros blogs con información interesante, y es que en los últimos años Islandia se ha convertido en un destino muy popular y no es de extrañar. Entre otros os recomendamos Mi baúl de blogs, que estuvieron 13 días en mayo de 2018 dando la vuelta a la isla.

Pese a contar gracias a todos los blogs con más información de la que íbamos a necesitar, siempre viene bien llevar una guía de viaje, tanto para datos prácticos como para información de interés sobre los sitios, o simplemente para entretenerse en el avión. A nosotros nos dejó un amigo de José que había estado hace un par de años toda la info que tenía (muchas gracias Uge!) y además compramos la guía de Eco travel books. No queríamos gastarnos mucho y mirando en la librería de viajes Altaïr en Barcelona ésta fue la que más nos gustó por tan sólo 14 €. No es ninguna maravilla pero da una breve información de los sitios principales y de otros no tan conocidos, con fotos y mapas generales por zonas.



También es fundamental un buen mapa de carreteras. Quizá no en otros países pero en Islandia es imprescindible. Las carreteras, quitando la 1 y las que circulan por zonas más habitadas, están en su mayoría sin asfaltar y sus condiciones no son especialmente buenas, así que yendo con coche normal suele interesar saber con antelación lo que nos vamos a encontrar, sobre todo para organizarnos en cuanto al tiempo, ya que por estas carreteras las distancias parecen dobles. La parte positiva es que apenas hay tráfico. Nosotros teníamos un mapa que nos habían dejado de la editorial Cartographia 1:550000, bastante completo aunque no diferenciaba muy bien los tipos de carreteras, y pensábamos comprar allí uno al llegar ya que lo usaríamos bastante, pero no fue buena idea esperar, ya que una vez estás en carretera hay muy poca variedad y son más caros. En la mayoría de tiendas y gasolineras vendían los mismos, un “atlas” de carretera que estaba bastante bien pero se subía bastante de precio y otros más baratos pero limitados por zonas. Así que mi recomendación es llevarlo comprado de casa, bien en librerías o en webs como Amazon o Casa del libro, tienen muchas opciones y por unos 10 € o incluso menos se puede comprar uno decente.


El que compramos allí, por unos 15 € y escala 1:500000, no estaba mal pero echamos en falta mayor precisión a la hora de localizar los lugares o puntos de interés, ya que muchas veces no quedaba claro por dónde acceder a un sitio o había zonas que quedaban tapadas por los símbolos correspondientes a cada pueblo. Sin embargo diferenciaba bastante bien los distintos tipos de carreteras y pistas, lo que nos fue de gran ayuda. También es interesante que señale las gasolineras y alojamientos, aunque conviene siempre no apurar con la gasolina por lo que pueda pasar.



Por último, si tenéis pensado hacer rutas por el país puede venir muy bien la guía Rother. Nosotros llevamos la que nos dejaron, primera edición, y aunque no pudimos hacer tantas como nos hubiesen gustado nos sirvió para orientarnos y tener referencias de unos cuantos sitios.

















Alojamiento

El alojamiento es bastante caro en Islandia, es difícil encontrar habitaciones dobles por menos de 100 € la noche, en especial fuera de Reykjavik. Inicialmente creíamos que esto se debía a que la oferta era baja y de ahí los precios elevados, pero allí descubres que casi todas las granjas por las que pasas ofrecen también habitaciones, así que suponemos se trata más de un tema cultural del propio país. 
En nuestro caso decidimos reducir esta parte del presupuesto al mínimo, de ahí la elección de la campervan para, aunque invirtiendo en ella más dinero que en un coche normal, poder ahorrar en cuanto a las estancias.

Tan sólo reservamos 2 noches de alojamiento. La primera la de llegada, supuestamente llegábamos a Keflavik a la 1 de la mañana hora local (3 hora española), por lo que pensamos que sería buena idea dormir cerca del aeropuerto para descansar algo y empezar el recorrido circular a la isla con energía. Reservamos una cabaña en iStay Cottages con Booking, lo más barato que pudimos encontrar por allí, 50 € la noche, a 10 minutos en coche del aeropuerto, aunque no tenía wifi y el baño era compartido, pero esto último es algo habitual en el país. Sin embargo, como podréis ver en la próxima entrada sobre el primer día de viaje, no pudimos disfrutarlo, así que por desgracia no puedo opinar sobre ellos. Lo que si puedo decir a su favor, es que pese a no habernos presentado (mandamos un sms avisando de la situación), no nos cobraron la noche entera sino únicamente el 10 %, lo que fue una grata sorpresa.
Tanto para la segunda reserva, que fue también una cabaña, como para los camping en los que hicimos noche con la furgoneta iré creando entradas propias, os dejo los enlaces a cada uno de ellos:






El resto de noches dormimos en aparcamientos o zonas donde nos interesaba ver el amanecer o con buenas vistas si había posibilidad de ver auroras boreales.


Qué llevar

Además de las cosas habituales en un viaje de este tipo como toalla, chanclas, cámara y móvil con sus respectivos cargadores, paraguas pequeño... se pueden añadir algunas otras que pueden sernos útiles, en especial si vais de camping o con furgoneta. Por ejemplo, una linterna o frontal para las noches, un cargador de coche, ya que se pasa muchas horas en él y siempre hay algo que cargar, prismáticos, en especial si estáis interesados en la fauna local y música para el coche, ya que en muchas zonas del país tan sólo se escucha una emisora y a veces el repertorio suele ser poco variado. Si la empresa de alquiler no proporciona GPS gratis puede ser interesante llevar uno, aunque con un buen mapa suele ser suficiente.

Respecto a la ropa debemos tener en cuenta que el tiempo en Islandia puede cambiar muy rápido en poco tiempo, en relación con lo cual tienen el dicho de "Si no te gusta el tiempo que hace, espera 5 minutos". En nuestro caso eso sólo se cumplió un día y para bien afortunadamente, pasamos de no ver apenas nada por nubes muy bajas y llovizna a despejarse el cielo casi por completo y permitirnos disfrutar de algunos de los mejores momentos del viaje. El resto de días fueron como empezaron, si bien la sensación térmica puede variar mucho de zonas donde de el viento a donde no, por eso es recomendable ir en modo "cebolla" con varias capas de ropa para adaptarse a cada momento. En septiembre ya puede nevar, aunque no fue nuestro caso, por lo que conviene llevar ropa de abrigo, impermeable para la lluvia, gorro y guantes, así como unas buenas botas o zapatillas impermeables y cómodas. Pese al contraste con lo anterior, conviene llevar también bañador por si decidimos visitar alguna zona termal, aunque en las de pago suelen alquilarlos en caso de no tener. Por la noche baja bastante la temperatura, nosotros alguna rondamos los 0 ºC, pero según donde se duerma no es necesario ropa especial. Nosotros en la furgoneta no pasamos frío ya que venía equipada con edredones nórdicos bastante calentitos y en cualquier caso teníamos opción de encender la calefacción antes de ir a dormir para caldearla un poquito. Por el día andamos entre los 10-15 grados de máxima por el sur, mientras que por el norte llegamos a alcanzar los 20 un par de días.

En cuanto a las cosas de aseo, nosotros compramos allí el gel y el champú que no son caros. Así nos ahorramos llevarlo de casa, ya que íbamos con la maleta bastante cargada. Nunca viene mal añadir un gorro de ducha si tenéis pensado quedaros en campings y un antifaz si os molesta la luz para dormir, sobre todo si vais en verano con el sol de medianoche. Y si vais a coger algún barco para ver ballenas por ejemplo podéis llevar biodramina para evitar posibles mareos.

Por último en lo relativo a la comida, nosotros llevamos cosas de picar como barritas, frutos secos... y sobres de sopa, embutido y latas para las comidas y cenas. En teoría no está permitido introducir embutido en el país pero nosotros no tuvimos ningún problema llevándolo en el equipaje de mano y aunque allí también venden no es igual ni por supuesto al mismo precio, por lo que viene bien para ahorrarse algo de dinero. Hay supermercados prácticamente en todos los pueblos (no confundir con los puntos pequeños en los mapas que señalan granjas o casas independientes), siendo los más baratos los Bónus, aunque por desgracia no hay por todo el país. En esta página podéis encontrar un mapa con la situación de los supermercados principales y algo de información sobre ellos.
Resulta útil también, si facturáis equipaje, llevar navaja y/o tijeras, así como gomitas o tiras para cerrar las bolsas o paquetes que quedan empezados, para evitar que quede todo esparcido por el coche.

Aparte de esto, la documentación habitual que no puede faltar en nuestro equipaje son el pasaporte o DNI (fue el que utilizamos nosotros y no tuvimos ningún problema), la Tarjeta sanitaria europea, que nos cubrirá cualquier imprevisto médico que pueda surgir, y el carnet de conducir, suficiente con el español, no hace falta el carnet internacional. En esta web dan información sobre la conducción en Islandia.

Otros datos de interés

  • Es recomendable llevar saco de dormir o alquilarlo, ya que suelen cobrar por las sábanas en los alojamientos
  • Los enchufes son como en España mayoritariamente, 2 clavijas y 230 V
  • En cafeterías y alojamientos suele haber wifi aunque no siempre. Resulta útil comprar una tarjeta SIM si se quiere asegurar la conexión a internet o informarse de las tarifas que ofrece nuestra compañía en el extranjero. Las venden en gasolineras y en las propias tiendas de telefonía. En nuestro caso compramos en una Tienda Vodafone una de 3 Gb por unos 10 €.
  • En septiembre hay unas 12 horas de luz, amanece entre las 6 y las 7 y anochece entre las 19.30 y las 20.30. Entorno al solsticio de verano se puede disfrutar del sol de medianoche, mientras que en diciembre y enero apenas hay 4 horas de luz solar en Reykjavík y 2 horas en el norte.
  • Se debe conducir con las luces encendidas tanto de día como de noche y el uso de cinturones de seguridad son obligatorios tanto para asientos delanteros como traseros
  • Conducir fuera de las carreteras o pistas señalizadas está prohibido 
  • Conviene controlar las reservas de gasolina ya que las distancias entre poblaciones son en algunos casos bastante grandes con zonas prácticamente deshabitadas
  • Las carreteras cuyo número está precedido por la letra F son sólo aptas para 4x4, por sus malas condiciones o por que es necesario vadear algún río y los seguros de los vehículos de alquiler no cubren los percances que se tengan circulando por ellas. Además las del interior de la isla, sólo están abiertas en verano
  • La velocidad máxima autorizada en núcleos de población es de 50km/h, en las carreteras nacionales de grava es de 80km/h y en las asfaltadas de 90km/h
  • Se puede beber agua prácticamente de todos los sitios, incluso de los ríos. Cuando no es aconsejable pone "Not drinkable"
  • El Ministerio de Asuntos Exteriores indica que se pueden introducir hasta 3 kg de alimentos, siempre y cuando no excedan en su valor 4.000 ISK 
  • En Islandia la acampada libre está permitida salvo en fincas particulares. Un truco es acampar cerca de puentes, ya que se trata de zonas públicas por ley.
  • El número de emergencias es el 112 (24 h) y atienden en inglés
  • Consulado General Honorario de España en Islandia (dependiente de la Embajada de España en Oslo, Noruega). Dirección: Kringlan, 8-12. 103 Reikiavik. Tfno: +354 533 51 20. 

Enlaces útiles


-        Webcams en directo de lugares de interés: http://www.livefromiceland.is/
-        Protección civil Islandia: http://www.almannavarnir.is/displayer.asp?cat_id=133
-        Oficina meteorológica Islandia: http://en.vedur.is/
-        SAR Islandia (en la sección "Travel plan" se puede detallar el recorrido que se va a seguir por si han de localizarnos): http://www.safetravel.is/
-        Estado carreteras y zonas cerradas: http://www.vegagerdin.is/english/
-     Correos: http://www.postur.is/en/
-     Vocabulario islandés - español: http://como-se-dice.com/aprender-islandes/
-     Wikiloc, se pueden encontrar rutas por toda la isla: http://www.wikiloc.com/
-        Noticias de Islandia en inglés:
      o       http://www.icenews.is/
      o       http://www.newsoficeland.com/