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domingo, 17 de noviembre de 2019

Aabadi mountain camp en Twifelfontein


Nuestra noche en la zona de Twifelfontein la pasamos en el Aabadi Mountain Camp. Es un camping de reciente creación, en marzo de 2017, con vocación pionera de turismo eco-sostenible en la zona y que nos gustó mucho por su ubicación, entre colinas rocosas que se vuelven rojas al atardecer.



A una de ellas se puede subir fácilmente por un camino que han acondicionado para disfrutar de las vistas.



El camping cuenta con bar-restaurante (donde venden muñecas himba), 10 tiendas de campaña (una de lujo) para hasta 3 personas y 8 parcelas para acampar con tu propio material. Nosotros escogimos una de éstas últimas y el precio era de 360 NAD la parcela por noche los 2. Había que pagar en metálico ya que no admitían tarjetas.



domingo, 8 de septiembre de 2019

Rostock Ritz Desert Lodge entre Sesriem y Walvis Bay


El Rostock Ritz Desert Lodge fue el lugar que escogimos para pasar nuestra tercera noche en Namibia. Situado a medio camino entre Sesriem y Walvis Bay, nos pareció la mejor opción por ubicación, servicios y precio.


Es fácil de encontrar ya que está señalizado en la carretera principal (C14) entre Solitaire y Walvis Bay como el último restaurante antes de dicha ciudad.




Una vez nos salimos de la carretera hay que recorrer 6 km hasta llegar a la recepción, donde se hace el check-in, nos entregan un mapa del recinto y nos explican las condiciones, como la venta de madera si se quiere hacer fuego (40 NAD/ 10 kg). Es posible cenar o desayunar allí si se quiere, aunque es conveniente reservar para grupos de más de 8 personas.

domingo, 11 de agosto de 2019

Sesriem campsite NWR


El Sesriem campsite pertenece a la Namibian Widlife Resort (NWR), red de alojamientos en Parques nacionales del país. Es el único camping dentro del Namib-Naukluft National Park en el acceso a Sossusvlei. Hay otro alojamiento (Sossusvlei Dune Lodge) pero no tiene zona de acampada, únicamente cabañas.

Hasta hace poco tiempo las reservas había que realizarlas por e-mail o teléfono, pero ya tienen disponible una plataforma online que facilita mucho los trámites y en la que encontramos todos los alojamientos de Parques Nacionales, como los de Etosha, Terrace Bay o Ai-Ais. A nosotros nos vino genial ya que te permite ver las fechas disponibles en cada uno y así organizar el viaje. Sin embargo con este sistema es necesario efectuar el pago con tarjeta en el momento de hacer la reserva, si luego se cancela habría que pagar una penalización según los plazos.

Nosotros afortunadamente encontramos sitio para una noche y de hecho esto marcó el sentido de nuestro recorrido circular por el país, ya que con menos de 2 meses de antelación no había mucha disponibilidad y tuvimos que adaptarnos. El precio se paga por parcela, persona y noche: una parcela para 2 personas para una noche fueron 700 NAD (unos 45 €).



También es posible quedarse fuera del Parque, hay multitud de resorts y campings, algunos a escasos metros de la puerta de entrada, pero quedarse dentro da el beneficio de poder disfrutar del interior del parque desde 1 hora antes de la apertura de puertas al amanecer hasta 1 hora después del atardecer.


Una vez allí, hay que rellenar en recepción el libro de registro con nuestros datos para lo que conviene llevar el papel de la reserva, te asignan una parcela y te muestran un mapa del camping. Hay un total de 44 sitios de acampada.



viernes, 12 de julio de 2019

Namibgrens mountain camp


Nuestro primer camping en Namibia fue totalmente improvisado, no sabíamos de su existencia ni llevábamos reserva (luego comprobaríamos que en la mayoría de zonas no es necesario). Nos tocó pasar allí la noche porque se nos hizo tarde y no pudimos llegar al que habíamos reservado para ese día (os lo contamos aquí).




El Namibgrens mountain camp se encuentra en el inicio de la subida al Spreetshoogte Pass y cuenta con 12 parcelas de camping que pueden albergar entre 2 y 30 personas cada una. Nosotros al llegar no vimos a nadie y pensamos que estábamos solos pero por la mañana sí que coincidimos con un par de coches más.





Cada parcela tiene WC y ducha así como una zona cubierta para comer y fregar.


domingo, 11 de diciembre de 2016

Suiza - Datos prácticos


Algunos datos básicos sobre Suiza

Suiza (Confederación Suiza oficialmente), situada en el corazón de Europa, tiene una extensión de 41.300 kilómetros cuadrados y una población del orden de 8 millones de habitantes. Se divide en 26 estados o cantones, con 6 de ellos divididos en medios cantones, encontrándose en Berna su capital federal. Cada cantón tiene una constitución y legislación propias, además de autonomía financiera. Se creó como Estado el 1 de agosto de 1291, celebrándose este día su fiesta nacional.



Comparte frontera con otros 5 países (Alemania, Francia, Italia, Austria y Liechtenstein), razón por la cual pese a su reducido tamaño se hablan en ella 4 lenguas oficiales distintas según la zona en la que nos encontremos: el alemán predominante, en norte, este y centro, el francés en el oeste, el italiano en el sur y el romanche empleado únicamente por una minoría de habitantes de los Grisones.

Suiza es uno de los países más ricos del mundo y es famosa por su carácter neutral, no habiendo entrado en ningún conflicto internacional desde 1815, si bien cuenta con ejercito propio e incluso servicio militar obligatorio. En ella se sitúan numerosas sedes de organismos internacionales como la ONU, la OMS, Cruz Roja o el COI.

Aunque no hay establecida ninguna religión oficial la población se divide principalmente entre católicos y protestantes.


Transporte


Al viajar con la furgoneta en esta ocasión no necesitamos coger aviones ni transporte público pero la red suiza de comunicaciones, en especial la de ferrocarril, es bastante completa y de calidad.





Si se quiere llegar hasta el país helvético en avión hay varias opciones dentro de las aerolíneas low cost: Easyjet cuenta con vuelos a Basilea y Ginebra desde distintas ciudades españolas mientras que Vueling, además de con estas 2, tiene conexión con Zürich. Por desgracia Ryanair no conecta España con ninguna ciudad suiza, aunque los destinos de Milán Bergamo o Memmingen están relativamente cerca del país.

domingo, 13 de noviembre de 2016

10ª noche Viaje Suiza: camping Eichholz en Berna


Tras un par de noches de "acampada libre" en lugares furgoperfectos, tocaba volver a la civilización y esta décima noche del viaje la pasamos en el camping Eichholz, a las afueras de Berna.

Está situado a orillas del río Aare, a unos 15 minutos en coche del casco histórico de la ciudad y poco más de 30 minutos a pie (Coordenadas: 46º55'58"N 7º27'20"E). Cuenta con 250 plazas para tiendas y 50 para caravanas y furgonetas. Cuando llegamos había bastante gente por la zona, ya que al ser domingo y estar situado junto al río, muchos habitantes de Berna vienen a refrescarse de las altas temperaturas a una pequeña playa fluvial.



En la recepción (abierta de 8 a 22 horas) fueron muy amables y nos dieron información de la ciudad, un mapa de transporte público y un ticket para cada uno para viajar gratis en todos ellos durante nuestra estancia en el camping (en nuestro caso 2 días), lo que nos pareció una idea genial.






El coste de la estancia de una noche fue de 30,50 CHF los 2 adultos, la furgoneta y una ducha de agua caliente para cada uno (1,50 CHF) y admiten tarjetas de crédito. También disponen de wifi gratis.
Tras realizar el pago, nos acompañaron a la parcela que nos habían adjudicado, junto a otras furgonetas y caravanas, al lado de uno de los caminos de acceso.



domingo, 2 de octubre de 2016

6ª y 7ª noches viaje Suiza: Camping Jungfrau en Lauterbrunnen


En Lauterbrunnen hay al menos 2 campings y escogimos el Camping Jungfrau por su ubicación, aspecto e instalaciones. No podemos opinar sobre el resto pero la elección fue todo un acierto, estuvimos muy a gusto y de hecho lo que inicialmente era para 1 noche se convirtió en 2 y casi 3.

Lo primero que llama la atención sobre él es su localización. Se encuentra a las afueras del pueblo, a los pies de una de las cascadas más espectaculares del ya de por sí impresionante valle de Lauterbrunnen, la Staubbachfall, aproximadamente a 5 minutos a pie.



Está abierto todo el año y tienen espacio para tiendas y caravanas, así como bungalows y habitaciones en un edificio principal. El césped está en buen estado y la superficie por lo general es bastante plana.


martes, 2 de agosto de 2016

3ª noche viaje a Suiza: Camping Attermenzen en Randa


El primer camping del viaje a Suiza fue el de la tercera noche de viaje, el Camping Attermenzen, situado a las afueras de la localidad de Randa, a pocos kilómetros de Zermatt.

El camping está junto a la carretera principal y cuenta con edificio de servicios, recepción con una pequeña tienda y un hostal-restaurante. Está abierto todo el año pero la recepción sólo entre el 15 de junio y el 15 de septiembre, el resto del año hay que dirigirse al hostal.

jueves, 28 de enero de 2016

Stordal Camping, pequeña cabaña en Stordal


El Stordal Camping es el lugar donde pasamos la séptima noche del viaje, en una pequeña cabaña o bungalow para 2 personas. El camping se encuentra a las afueras de la pequeña localidad del mismo nombre, junto a la bahía Stordalsvika perteneciente al Storfjorden. En el pueblo hay un supermercado Coop que abre de 9 a 20 horas, además de gasolinera, oficina de correos y banco.



Siguiendo las señalizaciones de camping que hay en la carretera 650 llegamos hasta la recepción, donde nos entregaron las llaves de la cabaña y nos dieron indicaciones sobre las instalaciones. La cabaña la habíamos reservado a través de Booking e indicaban que la entrada había que hacerla obligatoriamente entre las 15 y las 21 horas, lo cual para nosotros ese día no era un problema y llegamos con tiempo de sobra.



El camping ocupa una gran explanada verde, en la que comparten espacio tiendas de campaña, bungalows, caravanas y cabañas, algunas ocupadas como segunda residencia. 



Habíamos reservado la cabaña más barata que había, 350 NOK (de hecho fue el alojamiento más barato del viaje) y no incluía baño privado, pero tuvimos suerte y se encontraba bastante cerca del edificio de servicios en el que se encontraban los baños, un cuarto de lavandería (de pago) y una cocina. Utilizar las duchas costaba 10 NOK por uso.





Nuestro hogar para esa noche era un pequeño bungalow de madera de un único espacio interior con porche, sencillo pero bastante apañado y en buenas condiciones, bastante nuevo y limpio.




Dentro había dos camas individuales, que aunque estaban separadas se podían mover y poner una al lado de la otra, una nevera, una pequeña mesa, una cocina eléctrica y un pequeño armario con los utensilios de cocina básicos. Lo peor es que no tenía fregadero, por lo que había que ir a lavar los platos al edificio común, aunque al tenerlo cerca no fue mucho problema y además estaba bastante nuevo y cuidado.




En conjunto el alojamiento estaba bastante bien, en especial en relación calidad / precio. Uno de los defectos que tenía es que aunque había wifi llegaba un poco justa la señal a la cabaña, pero el precio y el buen estado de las instalaciones lo compensaban. Sin duda lo recomendaríamos si se está por la zona y se busca un alojamiento barato en buenas condiciones.



miércoles, 10 de diciembre de 2014

Camping Hlíð en Reykjahlíð


El camping Hlíð se encuentra en el pueblo de Reykjahlíð, en el extremo Norte del lago Mývatn, aproximadamente a un kilómetro del lago lo que permite distanciarse un poco de los molestos mosquitos. 



Nosotros llegamos de noche y bastante cansados por lo que tampoco dedicamos mucho tiempo a recorrerlo, pero tiene una zona de acampada bastante grande. 



En la zona central están la recepción y los baños. En el edificio de recepción hay wifi pero sólo allí, y se debe pagar la estancia al llegar para que te proporcionen una pegatina que hay que colocar en el coche. Las duchas de agua caliente son gratis, aunque no las utilizamos porque veníamos de los baños geotermales por lo que no sabemos qué tal funcionaban. La noche cuesta 1400 ISK por persona, lo que nos pareció algo caro comparado con los camping en los que habíamos estado hasta el momento, ya que por el mismo precio las instalaciones en este eran bastante peores.



También disponen de una zona común cubierta, bastante pobre, con sillas y mesas de plástico, suelo de tierra y bastante sucio todo, aunque permite comer a resguardo en caso de mal tiempo.    




Nosotros como llegamos tarde nos fuimos a dormir directamente, y al día siguiente desayunamos rápido y nos marchamos porque ese día queríamos ir con tiempo, así que no "disfrutamos" mucho del camping, aunque lo poco que vimos no nos animó demasiado a hacerlo.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Camping Seydisfjördur


La quinta noche en Islandia la pasamos en el camping de Seyðisfjörður y la verdad es que fue una gran elección, fue uno de los mejores camping, sino el mejor, de los que visitamos durante nuestra estancia allí.



Se encuentra junto a la carretera principal del pueblo, según se llega a él a mano izquierda, a pocos metros de la característica iglesia azul. Está abierto entre el 1 de mayo y el 30 de septiembre, si bien la noche que pasamos nosotros a mediados de septiembre no hubo nadie en la recepción en todo el tiempo que estuvimos allí (indicaban en una nota que la recepción abría de 10 a 12 de la mañana). Tiene una zona verde con árboles para las tiendas de campaña, a donde se puede acceder con el coche, y otra zona de gravilla para caravanas y furgonetas con acceso a electricidad.



Las instalaciones están abiertas al público y se pueden utilizar aunque no haya personal del camping. Además parecen bastante nuevas y las mantienen en muy buenas condiciones, todo muy limpio y cuidado. Consta de un edificio principal que a un lado tiene el comedor y la cocina y en el otro lateral los baños con duchas. El precio es de 1150 ISK por persona y noche y hay también lavadora y secadora de pago.




















En el comedor hay varios enchufes para conectar los aparatos electrónicos, además de mapas y folletos de la zona y conexión wifi gratis.





















Nosotros estuvimos muy a gusto todo el tiempo que pasamos allí. Hicimos la cena y también desayunamos allí y fue todo bastante cómodo, nos dio hasta un poco de pena irnos, por lo que lo recomendamos al 100 %.




domingo, 30 de noviembre de 2014

Día 5 en Islandia (13/09): Höfn, Djúpivogur, bosque de Hallormsstadur, cascada de Hengifoss y Seydisfjordur


Con la emoción de haber vivido una noche mágica en la que se había hecho realidad uno de nuestros sueños, el quinto día en Islandia nos despertamos antes de que amaneciera. Por un lado, queríamos disfrutar de los primeros rayos de sol en aquel lugar tan increíble y por otro nos esperaba un largo día de viaje, el segundo en distancia a recorrer con cerca de 400 km por delante.





José no dejó descansar mucho la cámara, que ya la noche anterior había acabado echando humo, pero yo que lo de madrugar no es mi fuerte, andaba un poco más perezosa con las fotos, aunque hay que decir que verdaderamente el esfuerzo merecía la pena. 







Después de recoger la habitación - furgoneta y desayunar un poco quisimos hacer una breve parada en la playa de arena negra cercana antes de ponernos en carretera. Además de los habituales trozos de hielo varados en la orilla encontramos varias medusas bastante grandes que no habíamos visto el día anterior.












El día, aunque no amaneció tan bueno como la tarde anterior, parecía que iba a respetarnos en cuanto a la lluvia, si bien fue una de las mañanas más frías, más que por la temperatura en sí que no bajó de los 5 grados, por el fuerte viento que no animaba a salir de la furgoneta.




Por desgracia apenas había icebergs grandes flotando en el mar, algunos de los que habíamos visto la tarde anterior se habrían deshecho y otros habíamos observado con sorpresa cómo regresaban al lago por el canal entre juegos de las focas. Sí que había en cambio muchos trocitos de distintas y curiosas formas que resultan irresistibles para la cámara.




Al final no nos quedó más remedio que emprender el viaje hacia los fiordos del Este. Nuestra primera parada iba a ser la ciudad de Höfn, a una hora de Jökulsárlón, para comprar algunas cosas en su supermercado Nettó, ya que por lo que habíamos leído la ciudad en sí no tenía mucho que visitar.

Por el camino nos fuimos entreteniendo con la fauna local, caballos, ovejas, una especie de ocas, vacas, etc algunas de ellas en posturas muy divertidas.





El paisaje también era digno de atención. Aunque quizá no es tan espectacular como la zona Sur del país hay numerosas colinas próximas al mar, lenguas glaciares del omnipresente Vatnajökull, como Fláajökull o Hoffelsjökull, prados inmensos y lagos que hacen de espejo natural.




Una vez llegamos a Höfn, para lo que hay que desviarse de la Ring Road cogiendo la carretera 99, nos dirigimos al supermercado para comprar pan. Como éste no abría hasta las 10 y quedaban unos minutos estuvimos dando una vuelta por la zona, donde se encontraba esta curiosa escultura.


Höfn es uno de los principales centros de la actividad pesquera y sus derivados, siendo especialmente famosa su langosta, hasta el punto de celebrar una fiesta en su honor a finales de junio o principios de julio. Como curiosidad la web del municipio está también en español. El pueblo no tiene mucho que ver, es parecido al resto con casas unifamiliares y algunas tiendas y servicios, por lo que nosotros tras comprar en el supermercado y cargar un poco de extranjis la batería de la cámara que estaba en las últimas, continuamos viaje.



Una vez en la Ring road de nuevo, a unos 6 km cogimos una pista a mano derecha que daba acceso al faro de Stokksnes. Habíamos visto algunas fotos en esa península que hacían que el desvío mereciera la pena pero al llegar al final de la pista nos encontramos con un acceso prohibido al faro y un parking junto a una cafetería muy peculiar donde decían vender entradas para ver el poblado vikingo cercano. Creíamos que era en esa dirección hacia donde debíamos dirigirnos, pero el hecho de que pusiera que había que pagar y que parecía que podía llevarnos bastante rato disfrutarlo con calma hizo que optásemos por volver sobre nuestros pasos y seguir avanzando por la carretera 1. Al menos las vistas que íbamos teniendo nos hicieron olvidar pronto la incursión fallida.






Antes de llegar al faro de Hvalnes encontramos la playa negra de Lón, con un montón de cisnes junto al agua.
El faro en sí no tiene mucho atractivo, aunque choca lo distintos que son los faros islandeses de los de aquí, bastante más pequeños y muchos de ellos de colores, rojos, naranjas o amarillos.
Lo que si destaca son las enormes colinas a pocos metros de la costa. Desde la carretera se tiene a un lado la playa y al otro altas montañas escarpadas.






Nuestra siguiente parada fue el coqueto pueblo de Djúpivogur, aunque algunas de las casas de modestas no tenían nada.

Antes de llegar allí paramos en el mirador de Djúpavosgshreppur junto a la carretera, las vistas de la abrupta costa merecen la pena. Poco después del mirador hay un área recreativa con mesas y espacio para parar con el coche, desde ella se puede disfrutar de las vistas y hacer fotos a las formaciones rocosas junto a la playa. En general, en Islandia, las zonas señalizadas como área de recreo o pic-nic suelen ser lugares de interés, bien por las vistas o por algún lugar concreto como cascadas, formaciones rocosas...




A una hora y cuarto de Höfn está Djúpivogur, un pueblo marinero con bonitas casas de madera, referencia comercial de la zona desde el siglo XVI. Se conservan algunas casas del siglo XVIII que han sido restauradas, como la roja Langabúd, la más antigua, construida en 1790 y que en la actualidad alberga un restaurante y un centro cultural.



El pueblo tiene varios rincones curiosos, como la iglesia blanca, el reno hecho con cuernos frente a la oficina de turismo o unas pequeñas casitas de turba que estaban en el jardín de una de las casas junto a la iglesia.








Desde el puerto parten las excursiones a la isla de Papey, que se encuentra a pocos kilómetros de la costa. Esta pequeña isla, de tan sólo 2 kilómetros cuadrados es famosa por acoger a frailecilllos, éideres, araos y otras aves marinas durante los meses de verano, y porque en ella se puede visitar la iglesia de madera más pequeña del país, del año 1807.

Dejamos Djúpivogur y continuamos por la Ring Road que bordeaba ahora el fiordo Berufjörður y pasaba a los pies del increíble monte Búlandstindur, una especie de pirámide formada por capas de basalto que alcanza los 1.070 m de altura convirtiéndose en uno de los símbolos de la comarca.



Por desgracia en este tramo fue también donde tuvimos el incidente del impacto en el parabrisas. Pese a ser la carretera principal nadie estamos libre de que cualquier piedrecilla choque contra el coche, por lo que es muy recomendable contratar el seguro extra contra gravilla, que suele denominarse Gravel protection. En nuestro caso fue al cruzarnos con un todoterreno que iba a bastante velocidad en uno de los tramos de esta zona que hay sin asfaltar y del que saltó una piedra que dejó una pequeña marca en el cristal, pero como teníamos el seguro contratado no hubo ningún problema al devolver el coche y recuperamos la fianza íntegra.



Pese al incidente el paisaje seguía siendo espectacular, encajonados entre escarpadas montañas con granjas diseminadas en la parte baja del valle y la superficie del agua muy planita con un montón de patos y aves.




Nosotros en lugar de continuar por la Ring Road que seguía bordeando el fiordo hasta Breiðdalsvík para después meterse hacia el interior, quisimos evitar el rodeo (ya que en el pueblo no podíamos parar de todas formas porque íbamos justos de tiempo) y cogimos la carretera 939 sin asfaltar que discurre por la zona de Öxi. Aunque no es de las peores carreteras de gravilla que encontramos no está en muy buenas condiciones, con el agravante de que en la primera parte salva un fuerte desnivel, por lo que conviene conducir con precaución si no se lleva 4x4.





Una vez superado el desnivel la pista discurre por un altiplano bastante pelado de vegetación pero surcado por numerosos arroyos y con una gran variedad de colores, por lo que era imposible no pararse a hacer alguna foto. Además, aunque ya habíamos dejado atrás la zona de glaciares la nieve no nos abandonaba, esta vez desde las cumbres de las montañas que nos rodeaban.






Pero el tiempo se nos echaba encima y había que continuar. Tras iniciar el descenso, la carretera por la que íbamos enlazaba con la carretera 1 pero seguía siendo de gravilla. Esta zona es de las pocas de toda la Ring Road, que se mantiene sin asfaltar, comenzando a unos 20 kilómetros de Breiðdalsvík y prolongándose durante aproximadamente 25 km.

Una vez en ella continuamos hasta el desvío de la 931 que permite rodear el lago Lögurinn, de 35 km de largo y orígen glaciar, limitado en su extremo sur por la enorme presa de Kárahnjúkar y cuyas aguas proceden del río Lagarfljót, el segundo más largo del Este del país. La construcción de esta presa, un poco al sur del monasterio de Skriðuklaustur que actualmente alberga un museo, fue con el fin de obtener electricidad para una planta de aluminio de la zona pero por el entorno en el que se encuentra generó un gran debate entre la sociedad islandesa. Según la leyenda en el lago habita además un enorme monstruo con forma de serpiente conocido como Lagarfljótsormurinn, el Nessie islandés.

En la margen este del lago, por el que nosotros llegábamos, se encuentra otro de los atractivos de la zona, el bosque de Hallormsstaður, el mayor del país con más de 50 especies de árboles y una gran variedad de aves. Se trata de la principal zona de repoblación de Islandia, con árboles traídos de todo el mundo y donde se prueba a introducir especies nuevas para comprobar su adaptación antes de implantarlas en otras zonas del país. Aquí se pueden hacer varias rutas, como las 16a y b de la guía Rother, o disfrutar del lago en barco durante el verano desde la cala de Atlavík, donde hay además camping y gasolinera. Hay también mesas para comer, tanto en la zona de Atlavik como junto a la propia carretera. Y ahí fue donde comimos nosotros, ya con nuestros estómagos quejándose por la tardanza, ya que, para variar, íbamos un poco tarde. Ese día cambiamos nuestro menú habitual y nos hicimos fabada de lata para comer, que la verdad, nos supo a gloria.





Después de la suculenta comida continuamos hacia Hengifoss, la tercera cascada más alta de Islandia con 120 metros de caída. Para llegar seguimos por la carretera 931, cruzando el lago por un puente que hay antes de llegar a la presa. En el parking donde comienza el sendero que da acceso a la cascada hay baños pero al menos ese día estaban cerrados.

El recorrido hasta la base de la cascada son 2.5 kilómetros y otro tanto de vuelta pero hay que salvar bastante desnivel por lo que hay que contar con al menos una hora para cada sentido. Además hay que tener en cuenta que el último kilómetro hasta llegar a su base se hace prácticamente por el cauce del río, por lo que hay un tramo en el que desaparece el sendero y hay que ir andando sobre las piedras del río sin ninguna guía de por dónde avanzar. En la guía Rother se corresponde con la ruta 17 de la primera edición.




Nosotros, animados de poder estirar por fin un poco las piernas y disfrutar de uno de los primeros días sin lluvia desde que estábamos en Islandia, nos lanzamos camino arriba con nuestras amigas las ovejas observándonos con atención.




Por el camino, que discurre por el margen derecho del río sobre un terreno elevado, nos fuimos encontrando pequeñas maravillas...





Entre ellas, la cascada de Litlanesfoss, de la que se puede disfrutar desde varios miradores y que resulta bastante espectacular con sus columnas de basalto, digna de una visita aunque no se quiera llegar hasta Hengifoss.






Las vistas durante la subida son magníficas, tanto del lago Lögurinn como del bosque Hallormsstaður y los espacios agrícolas que proliferan en el valle gracias al buen clima de la zona, surcados por los meandros de los ríos que llegan desde las montañas. 





Continuamos la subida por el estrecho sendero que poco a poco va poniéndose a la altura del río al que va paralelo.



Finalmente llegamos a una explanada en la que vemos al fondo nuestro objetivo, Hengifoss.





Esta zona es espectacular, es una especie de barranco con laderas peladas cubiertas de verde en su base y al fondo la cascada cayendo por una pared con líneas alternas de colores rojizos y negruzcos, por lo que teníamos las cámaras fritas haciendo fotos. 




Continuamos por el camino para intentar llegar a la base de la cascada pero llegaba un momento en el que el camino se perdía y tan sólo quedaba el lecho del río cubierto de piedras. Había que optar entre cruzarlo o seguir por la margen derecha. Esto último no lo veíamos nada claro así que probamos a cruzar pero poco más adelante también por este lado se complicaba el avance. Al retroceder nos cruzamos con una pareja que nos dijo que era mejor intentarlo por el otro lado pero que estaba un poco complicado y que en algún tramo había que trepar. Como ya era un poco tarde y aun teníamos que bajar y llegar hasta donde pasaríamos la noche decidimos dar media vuelta y disfrutar de los últimos vistazos de Hengifoss.





Durante la bajada, que había que hacer con precaución ya que el empinado camino de tierrilla resbalaba bastante, coincidimos con varios grupos de personas que subían o bajaban a ver la cascada.
Apenas nos paramos a hacer fotos y cuando llegamos al coche pusimos rumbo a nuestro última parada del día, el pueblo de Seyðisfjörður. Para llegar hasta allí hay que continuar por la 931 junto al lago Lögurinn hasta Egissltaðir y ahí, coger la 94 para poco después desviarse por la 93.



Egissltaðir es la capital de la comarca y la población principal de todo el este de Islandia, por lo que cuenta con todo tipo de servicios. Nosotros habíamos decidido dormir ese día en Seyðisfjörður porque habíamos leído que era un pueblo pequeño al borde de un fiordo y lo encontramos más interesante que la ciudad. Sin embargo llegar hasta allí lleva cerca de 1 hora desde Hengifoss, ya que hay que subir un puerto que está a unos 700 m y luego bajar otra vez hasta el nivel del mar. En las partes altas del puerto había neveros y pudimos ver algún remonte por lo que probablemente en invierno sea habitual la práctica del esquí u otros deportes en la zona.



Mientras bajábamos hacia el pueblo comenzaba a atardecer y esa luz nos permitió disfrutar más aun de este valle tan espectacular.




Al fondo del valle junto al mar se encuentra el pueblo flanqueado por las enormes montañas. Durante el descenso se ven cascadas a ambos lados para rematar la escena de película.



Seyðisfjörður es un pequeño pueblo de menos de 700 habitantes que se encuentra al fondo del fiordo del mismo nombre y que conserva numerosas casas de madera en buen estado de cuando era una importante capital portuaria. Su localización propició un gran desarrollo durante el siglo pasado, tras instalarse aquí una comunidad relevante de pescaderos noruegos. Hoy en día su puerto conserva su importancia, ya que desde él parten los ferrys con destino a Dinamarca. Y uno de los edificios principales es su iglesia de madera de color azul.






Llegamos al pueblo cerca de las 8 y buscamos el camping, que se encontraba junto a la carretera principal que atraviesa el pueblo, cerca de la iglesia. Este camping no es muy grande pero está muy bien cuidado y tiene buenas instalaciones. Tras dar un breve paseo por el centro del pueblo regresamos para hacer la cena en la cocina del camping.




Después de cenar dimos otro paseo para ver la iglesia iluminada, que merecía la pena.





Tras la experiencia de la noche anterior con las auroras nos habíamos quedado con ganas de más y como no estaba demasiado nublado buscamos con el coche una zona algo apartada a ver si había suerte y volvíamos a verlas. Sin embargo esta vez no pudo ser, además el lugar no era demasiado adecuado ya que al estar tan encajonado se veía muy poco ángulo del cielo. Así que lo dejamos para otra vez, volvimos al camping y preparamos la furgoneta para descansar, ya que había sido un día de poco andar pero bastante largo.